Obstáculos y vicisitudes en la práctica espiritual - I

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Sólo en la medida en que el ser humano se expone a sí mismo
una y otra vez a la aniquilación puede surgir dentro de él lo que es indestructible.
En esto consiste la dignidad de atreverse...
Sólo si nos aventuramos de manera repetida a través de las
regiones de la aniquilación, puede nuestro contacto con el Ser
Divino, que está más allá de la aniquilación hacerse firme y estable.

Cuanto más aprenda un ser humano a enfrentarse
incondicionalmente al mundo que le amenaza con el aislamiento,
más profundo es el Fundamento del Ser revelado y las
posibilidades de nueva vida y de convertirse en abierto.

Karlfried Graf Dürckheim
Experiencia y transformación


Es bien sabido que el camino espiritual tiene dificultades y peligros,
y que la práctica espiritual sistemática puede conducir accidentalmente a graves complicaciones psicológicas e incluso físicas.

Los profetas, los santos, y los maestros de
todas las religiones tuvieron en momentos cruciales de su
vida intensas experiencias que, tradicionalmente, serían consideradas como psicóticas.

La visión de Buda del señor de la ilusión del mundo, Kania Mara,
y de las huestes de demonios que intentaban impedirle
alcanzar la iluminación, es un ejemplo espectacular de dicha situación.
El Nuevo Testamento describe un episodio similar en
la vida de Cristo, que incluye su tentación por el diablo.
Las biografías de los santos, padres y monjes cristianos, abundan en
episodios vívidos de visiones extraordinarias que contenían
demonios y seres celestiales.

Pueden encontrarse innumerables ejemplos suplementarios
en las vidas de las santos hindúes, maestros budistas tibetanos,
maestros Zen, y representantes famosos de otras religiones.
La descripción actual más sobresaliente es la autobiografía de
Swamni Muktananda, El juego de la conciencia.
El diario espiritual de Trina Tweedie, Daughter of Fire; y las series de
libros bestsellers de Carlos Castaneda, muestran que los
problemas y peligros del aprendizaje espiritual son temas de gran
relevancia para los buscadores contemporáneos.

En nuestra antología, este importante problema de los
obstáculos y dificultades del camino espiritual es examinado por
Jack Kornfeld. Kornfteld está especialmente cualificado para
esta tarea, desde el punto de vista personal y profesional,
ya que su bagaje personal incluye una formación en psicología
tradicional occidental, y también muchos años de práctica
espiritual corso monje en diversos países orientales.

En su contribución a este libro, trata en general del tema de
las complicaciones de la meditación y del viaje espiritual,
desde el punto de vista de la tradición budista, en
particular, de las enseñanzas básicas de la Escuela Teravada.

Expone las dificultades fsicas, los obstáculos mentales, los
estados energéticos y una serie normal de percepciones alteradas
que surgen a lo largo de la práctica intensiva del Budismo.
En ocasiones, hace breves incursiones en el hinduismo, el misticismo
cristiano y las tradiciones chamánicas.

El tema que Kornfield explora en este ensayo es de extrema
importancia, dada la creciente popularidad de diversas formas
de práctica espiritual en Occidente, y por el hecho de que los
desafíos emocionales y físicos son inherentes al crecimiento espiritual.

El conocimiento de la cartografía de estos territorios
precarios proporcionan una ayuda de incalculable valor en el
camino espiritual.

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En esta exposición me gustaría tratar de los tipos de cues-
tiones y de dificultades que le surgen a la persona que em-
prende un camino sistemático de práctica espiritual.
Implicarse en dicha práctica es una de las aventuras más apa-
sionantes, esforzadas, maravillosas y difíciles, que podemos
emprender como seres humanos.

Es un viaje en el que se puede explorar las regiones más
recónditas de la conciencia, despiertas a las innumerables partes
de uno mismo, y llevar la mente y el corazón tan lejos como puedan
ir en nuestra profunda conexión con la totalidad del universo.
Sin embargo, no es por fuerza un viaje fácil ni cómodo.
Una vez oí la siguiente historia acerca de Trungpa Rinpoche.

Estaba un día dando una charla en Berkeley, sentado en el es-
cenario de una gran sala llena de personas que habían pagado
quince dólares por verle, y les preguntó:
"¿Cuántos de ustedes están empezando ahora una práctica espiritual?".
Algunas personas levantaron la mano.
Entonces les dijo: "Estupendo. En este caso les sugiero que vuelvan a casa.
A la puerta les devolverán el dinero y así pueden volver a su casa y no empezar
este difícil y terrible proceso".

Y continuó diciendo:
"Es mucho más difícil de lo que se cree cuando se empieza.
Una vez que se ha empezado es muy difícil parar.
Así que la sugerencia que les hago es no empezar.
Lo mejor es no empezar en absoluto.
Pero si empiezan, lo mejor es ir hasta el final".

Por que sucede a menudo que en medio de su práctica espiritual
o en la misma vida cotidiana, las personas encuentren
fases de su desarrollo interior en las que las cosas se desmoronan.

Por supuesto que estas "crisis" las sufren no sólo las personas que han
emprendido una práctica espiritual sistemática
sino también muchas personas que en el curso de sus vidas
han tenido un despertar espiritual espontáneo.
Pueden ser llevadas por muchas circunstancias, como la muerte de una
persona cercana, el parto, una intensa experiencia sexual, o
sufrir un accidente y darse cuenta en estado de coma a través de
una "salida del cuerpo" de que son algo más que el cuerpo físico.

En otras ocasiones el despertar puede ser desencadenado
por las iluminaciones que se producen cuando se pasa un
tiempo en grandes montañas, o mediante un divorcio difícil o
alguna enfermedad que pueda implicar un peligro de muerte como el cáncer.


En todas las grandes tradiciones espirituales se presta atención
a los problemas o peligros de la práctica espiritual.
En la tradición cristiana, uno de los grandes textos disponibles es
La noche oscura del alma de San Juan de la Cruz,
en el que éste habla acerca de la noche oscura que se atraviesa
después de las distintas fases de despertar a la Luz.

Evagrio, que escribe en latín como maestro
de los monjes en los primeros años del Egipto de los Padre
cristianos del desierto, tiene un texto entero sobre los demonios
que surgen cuando las personas van al desierto para hacer
seremitas y emprender la práctica de la meditación.
Entre ellos se encuentran los demonios del orgullo, los del miedo, los de la sed,
los de la medianoche, que son los demonios del sueño, y otro muchos.

En las tradiciones orientales existen descripciones similares
sobre las clases de peligros que surgen:
las dificultades iniciales, los riesgos del apego, los de la falsa iluminación...
En el Zen, las visiones y luces que aparecen se llaman makyoo ilusión.
Son una clase de superilusión: la ilusión en la que
ya nos encontramos es de una clase, y el makyo es de otra que se
encuentra más allá de la primera.

¿Cómo empieza uno a considerar los peligros y las dificultades?

A mí me gustaría comenzar a responder esta pregunta
presentando brevemente algunas de las enseñanzas budistas
básicas que hablan de los primeros escollos y dificultades de lapráctica.
Será una visión panorámica, sin excesivos detalles, ya que
existe fácilmente disponible una información más específica en
las obras actuales sobre budismo, en concreto, en los escritos
de Joseph Goldstein, Stephen Levine, y de tibetanos como
Chógyam Trungpa Rinpoche. Echemos una breve ojeada a cómo
enfrentar los primeros obstáculos y dolores físicos corporales,
para pasar después a las clases de visiones, estados y dificultades
más extremas -agradables y terroríficas- que surgen
ocasionalmente en las personas que se encuentran más avanzadas
o en una práctica más intensiva.

Cuando uno empieza la sadhana, ya sea con la práctica de la
meditación budista o cualquier otra disciplina sistemática que
conlleva atención y concentración, se vuelve uno al presente.
Éste es el primer elemento de una práctica espiritual, una
técnica que centra y calma la mente fluctuante y vibrante.

Volver al momento presente es la mejor entrada en el terreno espiritual,
porque los reinos espirituales no se encuentran en el pasado ni en el futuro.
El pasado es sólo memoria y el futuro sólo imaginación.
El momento presente proporciona la puerta de entrada
a todos los territorios de la conciencia que
están más allá de nuestras ocupaciones cotidianas.

Permanecer aquí y ahora requiere calmar la mente,
concentración y atención,
Es el sentido de la vieja frase del Casino deLas Vegas:
"Tiene que estar presente para ganar".
Hay que estar presente en el casino,
y hay que estar presente en la práctica de la meditación.

Así pues, para empezar, uno emprende la disciplina,
siguiendo la respiración, haciendo visualización, meditando en elcorazón,
o cualquier otra de las muchas técnicas que centran y desarrollan la atención.
Esto nos trae con más intensidad al presente de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

¿Qué empiezaa suceder a medida que prestamos atención?

En primer lugar, surgen en el cuerpo dificultades físicas.
Existen tres clases de dolor que aparecen.

Están los dolores físicos que son una señal de que uno se
está sentando de una manera inadecuada y entonces hay que
encontrar la posición confortable.

Después, están los dolores físicos que surgen a causa de lo inhabitual de la postura.
Ésta tiene que ser desentumecida; hay que permitirla y tener
paciencia con ella hasta que las rodillas, la espalda y todo el
cuerpo se habitúan a meditar con calma, de una manera que
permita que las energías corporales se abran sin demasiado movimiento.

Esto es unificar y calmar el cuerpo y la mente.
La tercera -y la más interesante- clase de dolor que se
manifiesta se produce al liberarse diversas tensiones, cuando
afloran a la superficie profundos patrones de bloqueo y energías
prisioneras en nuestro cuerpo, que se van acumulando a lo largo
de nuestra vida diaria.
Todos nosotros tenemos zonas de
retención: la mandíbula, el cuello, la cara, o cualquier otra parte
del cuerpo que se contraiga y acumule tensión en circunstancias de estrés.
A través de la calma de sentarse en postura
de meditación, estos patrones de energía o de retención afloran
a la atención o a la conciencia.

A medida que se relajan, pueden
producir dolor y vibración; a veces, también poderosas
imágenes del pasado. Éstas pueden ser imágenes de accidentes
o de operaciones quirúrgicas, u ocasiones en las que nos hemos
sentido enfadados y aplastados por dentro, circunstancias de
heridas del pasado o incluso de vidas pasadas.

Toda clase de situaciones del pasado surgen y se manifiestan gracias a la
apertura del cuerpo.

La mayoría de las personas que se han sentado a meditar,
incluso si sólo lo han hecho un solo día, están familiarizadas
con esta clase de dolores físicos.
Una de las primeras partes
de la práctica es aprender a sentarse confortablemente,
tranquilo, y permanecer en calma ante estas aperturas físicas.
Más allá de las aperturas físicas iniciales surgen obstáculos o, cuando
uno empieza a concentrarse, los estados difíciles de la mente.

Recoger o calmar la mente -que al principio es como un
mono, o como un pez fuera del agua que colea en tierra secaes
un proceso difícil. Entonces, se le proporciona una tarea
sencilla: "Por favor, mente, estáte atenta a la respiración".
¿Hace caso? Sí, pero sólo durante dos segundos.
Mi hija, que tiene una año y medio, se comporta en general mejor que mi
mente, ya que ahora está en la fase de decir con mucha frecuencia
"no, no, no", pero después se va a dormir.

Como ya se habrán dado cuenta, la mente es mucho peor
que esto. Ha permanecido sin entrenamiento durante décadas,
durante millones de momentos de mente, si es que no ha sido
durante varias vidas.
Este proceso de empezar a recogerse es muy duro.
Exige romper nuestra costumbre de estar perdidos en
el pasado y en el futuro. Requiere una voluntad de permanecer
presente en experiencias de las que normalmente huimos.

Cinco de las dificultades comunes que surgen en la práctica,
llamadas por Buda los cinco obstáculos, están escritas en muchos
libros. Puede encontrarse una buena descripción de ellas en
The Experience of Insight de Joseph Goldstein.
Estos cinco obstáculos son muy conocidos por todas las personas que han
practicado la meditación.

Había una vez un viejo en una
comunidad cuyos miembros tenían dificultades para vivir con él.
Era desagradable, discutidor, ruidoso, olía mal y siempre estaba
causando problemas. Al final, después de muchos meses de
discusión con los otros miembros de su comunidad, se desanimó,
se convirtió en un hombre silencioso y se fue a vivir solo a
París. Cuando Gurdjieff se enteró, fue directamente a París,
le encontró y le convenció de que volviese, pero únicamente
ofreciéndole una gran cantidad de dinero, una gran suma
mensual. Mientras que todos los demás pagaban por su práctica,
a este hombrese le pagaba por volver.

Los miembros de la comunidad se irritaron cuando vieron que
había vuelto y supieron que se le pagaba por ello, y preguntaron a Gurdjieff:
¿Qué estás haciendo?
Gurdjieff les dio lasiguiente explicación:
"Este hombre es como la levadura para el pan.
Si él no estuviera aquí, no entenderíais realmente el significado de la paciencia,
el significado del amor desinteresado o la compasión.
No podríais aprender a enfrentaron a vuestro propio enfado e irritación.
Así pues, vosotros me pagáis a mí por enseñaros y yo le pago a él por ayudar".




El texto completo es algo extenso pero de vital importancia para reconocer
los obstaculos que coloca la mente al querer avanzar,
y por supuesto la manera de lidiar con ellos,
por lo que he decidido dividirlo en varias entradas de modo que no se haga tediosa
su lectura y poderse hacer al conocimiento de estos
e irlos integrando a la meditación y al grado atención que cada uno lleve.


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