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jueves 29 de julio de 2010

La noche oscura del alma - Como Ayudarla

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La noche oscura del alma

Esta semana quiero compartir con vosotros un texto maravilloso que me llegó a las manos. En él, en un momento de gran inspiración, la monja zen budista Isshin detalla los pasos necesarios para avanzar en la búsqueda de la iluminación espiritual. Espero que toque vuestros corazones y os inspire para manteneros firmes en la jornada al encuentro de vuestra propia Luz.

LA NOCHE ESCURA DEL ALMA
Por la Monja Isshin



He encontrado una expresión Chan (Zen chino) que dice:

Gran duda, gran iluminación.
Pequeña duda, pequeña iluminación.
Ninguna duda, ninguna iluminación.

La tradición nos enseña que hay tres pre-requisitos para la práctica verdadera: Gran Duda, Gran Fe y Gran Determinación.

1.Gran Duda

La mayoría de las personas llega a la práctica espiritual motivada por un sufrimiento que dio origen a un cuestionamiento. Casi siempre la persona se hace una pregunta del tipo de ¿Por qué me está ocurriendo ‘x’? o bien ¿Por qué a mí?

Muchas de esas personas ni siquiera dan continuidad en un centro de práctica seria, y se marchan después de una, dos – algunas – visitas. Otras personas, tras algunas sesiones de meditación, notando algún alivio del problema inmediato que las había acercado al zazen, ya relajan sus cuestionamientos. Puede que incluso se hagan socias, que hasta lleguen a considerarse practicantes. Pero la verdad es: no han llegado a hacerse la pregunta esencial, no se han abierto a la Gran Duda y, así, aún no han entrado realmente en el camino espiritual.

Algunas personas, pocas, al pasar por una situación de dificultad, acaban profundizando en las preguntas del comienzo (¿Por qué a mí?, ¿Por qué me está ocurriendo ‘x’?) para empezar a cuestionarse: ¿Quién soy yo?, ¿Cuál es el significado de mi vida?, ¿Qué sentido tienen la vida y la muerte?.

Estas son preguntas de la Gran Duda – el inicio de la andadura espiritual. La tradición Rinzai Zen se sirve de los ‘koans’ para provocar la Gran Duda. Cuanto más intensamente se vivencie la Gran Duda, tanto mayor será la iluminación obtenida.

Me parece que, en nuestra realidad de seres humanos, nuestras iluminaciones son, en verdad, pequeñas iluminaciones, pues la diferencia entre tener una o algunas experiencias de iluminación y convertirse en persona iluminada, o convertirse en una persona que manifieste plenamente su iluminación, es como la diferencia entre el agua y el vino.

Los maestros también nos enseñan que aquella persona que se cree iluminada, no lo es. Nos enseñan además que la práctica ha de ser constante y durante el resto de la vida – y de próximas vidas, también.

Por tanto, siempre que nos parece haber encontrado una respuesta a la Gran Duda, es importante replantear la pregunta y seguir más allá, más allá de la respuesta actual, más allá de nuestra comprensión de este momento, siempre más allá, siempre profundizando más y más.

El gran peligro aquí está en considerar que hemos hallado La Respuesta y que la Gran Duda ya se ha acabado. Caeremos en complacencia, arrogancia – quizá incluso tomando posición como preparados para liderar a otras personas, pero, en realidad, estamos haciéndonos ilusiones y favoreciendo que otros se las hagan.

En cierta forma, nuestra andadura espiritual ha sido abandonada. Nuestro Zazen se ha convertido en un zazen de comodidad, un zazen de consumo. Siempre podemos encontrar un trozo más de la respuesta a la Gran Duda. Pero vamos a decir que tienes tu cuestionamiento a flor de piel. Has entrado en el camino espiritual e iniciado una práctica. Aquí surge la cuestión de la fe.

2.Gran Fe

El segundo elemento esencial a una buena práctica es una Gran Fe. Fe en la práctica, fe en las enseñanzas, fe en el profesor – un ser humano, con fallos humanos, que tiene más experiencia en el Camino y algún tanto de iluminación manifestada. Y, aún más, fe en tu posibilidad de poder manifestar tu propia iluminación, de encontrar la respuesta a tu Gran Duda.

Inicialmente, puede que parte de esta fe la encuentres al depositar fe en otros. Te ha gustado y confías en tu Profesor de Dharma. O admiras a un practicante budista y confías en él. Pero los seres humanos son literalmente esto – seres humanos, sujetos a fallos. Pueden desilusionarnos.

Más todavía, una de las funciones de los Profesores de Dharma es tirar por la alfombra bajo nuestros pies. Pueden incluso provocarnos, haciendo que manifestemos nuestra sombra, en la esperanza de que podamos iluminar este aspecto nuestro que ha salido a la luz. En esos momentos, podemos incluso sentirnos traicionados por el Profesor, mientras no lleguemos a comprender lo que él está intentando enseñarnos.

Por tanto, hemos de ir más allá de la fe inicial, depositada en seres humanos externos a nosotros mismos. Por una parte, hemos de madurar y profundizar nuestra fe en el Profesor y en otros seres humanos, templándola con fe en las enseñanzas y en el propio Dharma – paso por paso.

Y las enseñanzas, que han sido transmitidas ya durante 2.600 años - ¿podemos depositar fe en ellas? Podemos, pero esto también tiene sus limitaciones, pues la transmisión de las enseñanzas depende de la comunicación y de las palabras, siempre sujetas a las más variadas interpretaciones. Las transcripciones de diálogos entre grandes maestros y sus alumnos no nos transmiten el contexto, el escenario, todos los detalles que hicieron que aquellas palabras fuesen las más apropiadas para aquel alumno en aquel momento.

En el Zen encontramos innumerables ejemplos de profesores, que en un momento dicen una cosa y, en otro momento, dicen exactamente lo contrario. ¿Estarán mintiendo? ¿Estarán locos? ¿O será que están simplemente diciendo exactamente aquello que es más apropiado para aquel momento, aquel contexto, aquel alumno – a fin de invitarlo a tomar el próximo paso de aprendizaje? Como alumnos del Zen, hay momentos en que podemos desesperarnos con un profesor que parece estar contradiciéndose. Qué fuerte se hace, en estos momentos, el sentimiento de ¿pero no habías dicho ‘x’ antes? ¿Por qué ahora dices ‘y’? ¿Cuál es la verdad, ‘x’ o ‘y’?

Conozco a una maestra moderna que hace esto todo el tiempo. ¿Estará loca? No, no me parece. Creo que ella está simplemente desafiándome a sumergirme dentro y encontrar MI verdad – y desafiando a otras personas con quienes hace lo mismo, para que lleven a cabo la misma inmersión hacia dentro.

No es un proceso fácil. Pero ciertamente me ofrece la oportunidad de profundizar en la fe verdadera que necesito cultivar – la Gran Fe. Fe en mi propia Naturaleza Buda, fe en el Universo, fe en el Dharma, fe en mi práctica, fe en mí misma. Fe para atravesar la noche oscura del alma – o las noches oscuras del alma. Es ahí donde entra el tercer pre-requisito de la práctica.

3.Gran Determinación

Sin la Gran Determinación, no vamos a conseguir atravesar la noche oscura. Si nos falla la determinación, acabaremos “volviendo atrás” en lugar de completar esta etapa de la jornada. No vamos a llegar hasta el rayar del nuevo día, aquel pedazo de iluminación que sería resultado de nuestro cuestionamiento, de nuestra fe y determinación.

Si nuestra determinación es débil, fallaremos. Si nuestra determinación depende de otras personas que nos apoyen, fallaremos. Pues la noche oscura del alma es exactamente esto. Es un momento en que nos sentimos totalmente solos – nuestra duda nos consume, la confianza en nosotros mismos se tambalea, nuestra fe está al límite – solo vemos oscuridad y es tan solo nuestra determinación lo que nos mantiene en el camino. Al fin y al cabo, el momento más oscuro de la noche es el momento anterior al nacer del Sol. Y lo mismo pasa en la jornada espiritual.

Si iniciamos la jornada con una pequeña duda, la noche oscura será “pequeña” y el rayar del Sol también. Pero si nuestro primer paso ha sido basado en una GRAN Duda, la noche oscura será igualmente GRANDE.

La crisis – mezcla de peligro y oportunidad – será GRANDE. Para atravesar esta noche oscura, tendremos que descubrir, dentro de nosotros, una fe con igual grandeza y, por fin, GRAN Determinación – quizá aquella determinación que dice: “aunque lo pierda todo, no arredro pie de aquí”, “aunque tenga que morir en el intento, no desisto”, “aunque todos me estén llamando loco, no salgo de este camino”, “aunque todos mis amigos me abandonen, no abro mano”.

Puede que la vida nos exija una entrega total, la “muerte simbólica”, muerte del ego, muerte para todo cuanto pensábamos que importaba. Pero, en realidad, la vida está invitándonos a pasar por la muerte de los condicionamientos – invitándonos a la Liberación.
En medio de la noche oscura del alma pasamos por una fase de quedarnos solamente considerando las pérdidas, las “muertes”. Quizá perdamos contacto con nuestra fe. Quizá nos entreguemos al miedo. Quizá no resistamos a las presiones y regresemos corriendo, intentando volver a nuestra zona de confort anterior, volver a la armonía conocida, volver a las amistades y relaciones antiguas que no queremos arriesgarnos a perder, buscando apoyo externo, a falta de nuestro propio apoyo interno.

Cuántas y cuántas personas flaquean en este punto, justamente cuando están casi allá, casi venciendo esta fase de la jornada. ¡Qué tristeza! Es como si vendiesen el alma, como si cayesen en “tentación”.

Por esto todas las tradiciones espirituales hablan de la dificultad de la jornada. Todas las tradiciones espirituales tienen su forma de describir el proceso de pasar por la “noche oscura del alma”. Algunas tradiciones chamánicas o indígenas emplean “jornadas interiores”, en las cuales se va al encuentro de la muerte y renacimiento simbólicos, desmembramiento y “re-membramiento” simbólicos, para facilitar ese tránsito.

La tradición budista nos habla de la determinación de Buda cuando se sentó bajo la higuera, decidido a no levantarse de allí hasta que encontrase la respuesta, la Iluminación. Habla, en lenguaje simbólico, de los nidos que los pájaros construían en sus cabellos, de las telas tejidas por las arañas, de las plantitas que crecieron entre los dedos de sus pies – todo para ayudarnos a imaginar una determinación tan firme, inquebrantable, que le permitiese permanecer allí – sentado en meditación – el tiempo suficiente, y con la “inmovilidad” suficiente – firmeza de propósito – suficiente para alcanzar la Iluminación.

Recuerdo momentos de duda (dudas que parecían bastante grandes para mí, en aquella época), en que toda mi fe era puesta a prueba y en que parecía que mi determinación no aguantaría – y recuerdo los rayares del Sol que llegaron al final de aquellas noches oscuras del alma. No puedo decir que yo haya alcanzado GRAN Iluminación alguna, pero ciertamente, siento que puedo decir que he llegado a algunas pequeñas iluminaciones, según mi capacidad de tener una duda, de cultivar la fe y de hallar dentro de mí la misma determinación de proseguir hasta la hora de nacer el Sol.

¿Cómo ocurrirá esto? ¿Cómo será el momento del viraje, de una pequeña iluminación? Será tu momento, único, totalmente diferente de mis momentos – y tampoco para mí un momento será igual al otro… Solo puedo compartir que, para mí, el viraje venía muchas veces cuando yo finalmente dejaba de luchar contra los acontecimientos y me entregaba totalmente.

¿Sabías que tenemos todo el derecho a patalear y a protestar todo lo que queramos en este universo? Lo que pasa es que el Dharma simplemente va a continuar procurando enseñarnos. ¡Entonces no es preciso sentirse culpable si se pasa por una fase de “enfado con el universo” antes de llegar a una entrega! Otras veces, el viraje vino cuando al fin percibí la “comedia de los absurdos” en una situación y me reí a carcajadas, en cuerpo y alma. De cualquier forma, el viraje venía cuando algo dentro de mí cambiaba. El cambio nunca venía desde fuera, solo desde dentro. Este es el detalle importante: el cambio tiene que venir desde dentro.

La noche pasa. El nuevo día nace. La Luz retorna. Por tanto, si estás atravesando una noche oscura del alma, no abras mano de tu fe, no vaciles en tu determinación. No intentes volver al “confort” o “armonía” o “seguridad” interior. Si, en tu corazón sabes que estás oyendo la voz de tu Naturaleza Buda, prosigue firme.

Sumérgete, permite que la Gran Duda te “consuma” hasta los huesos, hasta la médula, hasta que no reste más que el gran Vacío. Estira tu fe, mantén tu determinación – y alcanza otro pedazo más de la Iluminación. Lo importante es mantenerte siempre firme en la búsqueda de Sabiduría y Compasión.

Si al “día siguiente” te ves con más Sabiduría y Compasión, más Paz y Tranquilidad, sabrás que has atravesado la noche. Pero si te sientes con alguna rabia, algún malestar, si algo te inquieta, sabrás que todavía no ha terminado la travesía o, peor, sabrás que has desistido en medio del camino y has vuelto atrás.

Aun así, no pierdas esperanzas, no te critiques, no te juzgues. Has hecho lo mejor que has podido. Aprende con el proceso. Observa dónde has “fallado”, dónde te has “equivocado” y comienza de nuevo. La vida siempre nos ofrece nuevas oportunidades. ¡Tenemos todo el tiempo del universo para iluminarnos – kalpas y kalpas están a nuestra disposición!

Entonces, no tengas miedo. La noche pasa.”
Que los méritos de nuestra práctica se extiendan a todos los seres y que podamos todos convertirnos en Camino Iluminado. Gassho.

Nivel De Conciencia

lunes 19 de julio de 2010

Los 10 Errores Metafisicos Mas Comunes



“El Universo funciona como una gran computadora: hay que saber presionar las teclas adecuadas para obtener lo que se desea. Cuando no lo estamos haciendo, la computadora se detiene, espera fría y silenciosamente la señal eléctrica correcta. El Universo tiene sus “teclas” y la metafísica nos enseña”

“Muchas personas creen que repitiendo ciertas afirmaciones pueden transformar su situación personal, lo que encierra un error. No son los pensamientos lo que determinan nuestra realidad sino nuestras “creencias”. Solamente los pensamientos que hemos internalizado y tomado como nuestra verdad son los que se manifiestan. Dicho de otra manera, aquello que “sentimos” internamente que es así es lo que toma forma en el mundo externo”

“El enviar la luz a la persona podría acelerar o entorpecer su ritmo personal. Nuestra intervención es innecesaria y, la mayoría de las veces, no es más que un deseo egoísta de que la persona resuelva rápido su problema porque éste nos despierta angustia o dolor”

“No hay nada más inútil e insatisfactorio que SACRIFICARSE POR LOS DEMÁS. Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con amor o, de lo contrario, evitarse. Todo lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni molesta”

“La mayoría de los errores aquí enunciados están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego. El ego no puede desaparecer por que necesitamos de él para actuar en este plano. La “solución” es ponerlo ALINEADO CON NUESTROS ESPÍRITU. Amablemente, le podemos decir al ego que: “A partir de ahora, deberá seguir las indicaciones de un nuevo Maestro amoroso, amable, paciente y permanente, que nunca juzga y que sabe que siempre estamos haciendo lo mejor que podemos”. Si seguimos las indicaciones de nuestro Maestro Interior, nunca podemos fallar”
Autor desconocido

Enlace

Y estos son los 10 errores más comunes en el camino espiritual explicados en detalle:

LOS 10 ERRORES METAFÍSICOS MÁS COMUNES

Cuando comenzamos a transitar el camino espiritual, buscamos la perfección en nuestras vidas. Tratamos de mejorar nuestro carácter, costumbres, ideas, alimentación, y hasta la vida social.

A veces, hacemos sacrificios con el fin de alcanzar una vida más plena y feliz; sin embargo, muchas veces no llegamos al estado de éxtasis o plenitud que anhelamos.

La decepción puede llevarnos a rechazar la disciplina que habíamos emprendido, o en el peor de los casos, puede desmoralizarnos a tal punto de pensar que “Dios se ha olvidado de nosotros”. Cualquiera sea la reacción, ésta sólo nos está señalando que hemos cometido un error. Y un error puede ser corregido.

El Universo funciona como una gran computadora: hay que saber presionar las teclas adecuadas para obtener lo que se desea. Cuando no lo estamos haciendo, la computadora se detiene, espera fría y silenciosamente la señal eléctrica correcta. El Universo tiene sus “teclas” y la metafísica nos enseña.

¿Cuáles son? Algunas escuelas esotéricas han tergiversado estas enseñanzas, quizá sin ninguna mala intención, con lo que han llevado a muchas personas a cometer errores y a frustrarse en sus expectativas.

Algunos de los errores más comunes son los siguientes:

1. ENVOLVERSE EN UNA BURBUJA DE PROTECCIÓN, O EN UNA LUZ, O EN COLOR, O EN ÁNGELES, O EN CUALQUIER OTRA FORMA QUE PROTEJA DE LOS PELIGROS QUE EXISTEN AFUERA

Lo único que logra este tipo de ejercicio es fomentar la idea de que algo externo puede tener más poder que nosotros. Nuestra mente percibe que hay algo allí afuera que puede, por ejemplo, lastimarnos o hacernos daño. Pero, según las enseñanzas espirituales, TODO ES DIOS; por lo tanto, nada puede hacernos daño.

En realidad, debería practicarse algún tipo de ejercicio de reconocimiento de la seguridad personal. Este ejercicio podría decir: “Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo, estoy rodeado de hermanos, vivo en el mundo que Dios ha creado y sólo veo amor en todas partes”. En síntesis, al elegir qué ejercicio mental o meditación hacer, se deberá buscar aquel que nos recuerde la naturaleza divina de la vida y no el peligro que percibe nuestro ego.

Muchas personas creen que repitiendo ciertas afirmaciones pueden transformar su situación personal, lo que encierra un error. No son los pensamientos lo que determinan nuestra realidad sino nuestras “creencias”. Solamente los pensamientos que hemos internalizado y tomado como nuestra verdad son los que se manifiestan. Dicho de otra manera, aquello que “sentimos” internamente que es así es lo que toma forma en el mundo externo.

La mente humana produce un promedio de 60,000 pensamientos diarios, la mayoría de los cuales son negativos. Las afirmaciones son necesarias para lograr implantar una creencia nueva en nuestra mente subconsciente y la repetición de estas afirmaciones es un procedimiento adecuado, pero hasta que no le agregamos la emoción o sensación que acompaña a esa idea, no la internalizamos como una verdad dentro de nosotros.

La repetición de palabras carentes de emoción no es efectiva. Por lo tanto, si yo repito “Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo” pero no me siento realmente seguro, de nada me servirá. Es necesario seleccionar ejercicios mentales, meditaciones o visualizaciones que fomenten las creencias de paz, armonía y prosperidad.

2. ENVIAR LUZ A OTROS PARA QUE MEJOREN

Se puede enviar luz o energía a otras personas para que se curen de cierta enfermedad, para que mejoren su situación económica, su vida afectiva, y demás.

La mayoría de estos ejercicios se parecen más a una forma de manipulación que a una verdadera ayuda espiritual. Primero y principal: si se va a ayudar a otro, hay que asegurarse de que la persona lo pida y lo necesite. Si esto no se da, tenemos que trabajar con lo que estamos percibiendo, porque el problema es algo personal que nos atañe a nosotros mismos y no a la persona que está sufriendo.

La mayoría de los problemas son sólo momentos de prueba que está viviendo un individuo; son necesarios y muy útiles para el “despertar de su conciencia”. Nunca sabemos en realidad desde afuera cuán importante puede ser para cada persona la situación que está atravesando en determinado momento. Podemos percibir esa situación como algo terrible, doloroso, injusto o innecesario, pero cualquiera sea nuestra interpretación nunca será correcta ni completa.

El enviar la luz a la persona podría acelerar o entorpecer su ritmo personal. Nuestra intervención es innecesaria y, la mayoría de las veces, no es más que un deseo egoísta de que la persona resuelva rápido su problema porque éste nos despierta angustia o dolor. Personalmente, recuerdo que una vez se acercó un amigo íntimo a decirme que estaba muy preocupado por mi situación. Yo le respondí que su preocupación no me ayudaba, que si realmente quería hacer algo bueno por mí, tenía que confiar en mí y saber que mi Guía Interior me revelaría en el momento adecuado lo que yo necesitaba hacer.

En lugar de enviar luz a otros cada vez que veas una situación difícil, comienza por enviarte luz a ti mismo para que tu Guía Interior te haga ver la Verdad que está operando en dicha situación.

3. CREER QUE VAMOS HACIA DIOS, QUE EVOLUCIONAMOS ESPIRITUALMENTE

No vamos hacia Dios, YA ESTAMOS EN DIOS. Todo lo que nos rodea forma parte del gran cuerpo universal de Dios. No evolucionamos espiritualmente. Nuestro Espíritu es Perfecto y Completo; no puede ni tiene que evolucionar.

En realidad, es un problema semántico, ya que la evolución espiritual no existe. Lo que queremos significar con eso es el despertar de nuestra Conciencia a esa perfección y cuanto más rápido lo hacemos, más plenos y felices vivimos.

Tal vez el error provenga de las enseñanzas religiosas que nos dicen que Dios está “en el cielo”, como si nosotros estuviéramos separados de El. Nosotros y el “cielo” somos UNO, y debemos aprender a reconocerlo y a vivenciarlo; en eso consiste nuestra Evolución de Conciencia o Despertar Espiritual.

4. ANGUSTIARSE O PREOCUPARSE CUANDO HAY UN FAMILIAR ENFERMO O ATRAVESANDO ALGÚN TIPO DE CRISIS

En nuestra cultura está bien visto que uno se aflija o sufra a la par de sus seres queridos; sin embargo, eso sólo aumenta el pesar. Si interpretamos nuestro pesar desde otro nivel, esto significa que creemos más en el poder de la enfermedad o la crisis que en la solución.

Cuando uno se aflige por la enfermedad de un ser querido, agrava esa enfermedad, le da más fuerza y poder. La solución es hacer un esfuerzo personal y reconocer que, más allá de nuestro entendimiento, hay una Inteligencia Superior que está actuando y que tiene el poder de restaurar completamente a nuestro ser querido, si así lo desea dicha persona.

Lo mismo ocurre con cualquier tipo de problema o crisis. Si nos afligimos, es porque nuestro ego ha aceptado que hay una fuerza más potente que el Poder Divino.

5. CREER QUE UNO HA SIDO “ELEGIDO” POR DIOS

Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas. Sienten que Dios los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución; que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso.

Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida.

Esta forma de arrogancia también se ven en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido. En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para Todos. Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios.

Todos somos iguales antes los ojos de Dios. Para El, nadie está más adelante ni más atrás. Nadie vale más ni menos. Cualquier interpretación y clasificación como ser especial corresponde al terreno del ego humano y no al terreno de lo divino.

6. SACRIFICARSE POR OTROS

No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse por los demás. Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con amor o, de lo contrario, evitarse. Todo lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni molesta. Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta odio.

El sacrificio por los demás está aprobado socialmente y es muy bien visto. Uno puede sacrificarse, por ejemplo, por los hijos, por los padres, por la pareja, por la profesión, por los niños desamparados, por alguien enfermo, por la institución religiosa a la que pertenece, por la empresa que da trabajo. La lista podría ser interminable y no es más que un muestrario de la acción equivocada de nuestro ego.

El sacrificio va muy de la mano con la manipulación. Por ejemplo, una madre que ha dejado su vida de lado por los hijos, tarde o temprano, usará su postura como válida para exigir algo de ellos; el novio o novia que cambia su rutina y deja de hacer ciertas actividades por el otro tratará después de exigir lo mismo.

La próxima vez que vayas a sacrificarte por alguien, pregúntate primero si ese alguien te lo pidió. La actitud de mártir no lleva hacia Dios como muchos creen, sólo el camino del amor. Haz las cosas con amor o no las hagas.

7. DEPENDER DE AMULETOS, ESTAMPAS RELIGIOSAS, CRISTALES, VELAS, IMÁGENES, O CUALQUIER OTRO TIPO DE ELEMENTO

Es cierto que los materiales tienen su propia energía y que el contacto con ellos (en especial, con ciertos cristales cuarzos) produce cambios en nuestra vibración personal y que pueden ayudarnos en el proceso curativo. También es cierto que algunas figuras, imágenes y colores producen reacciones psicológicas que nos estimulan; a veces para bien, otras para mal.

Las estampas religiosas y otros objetos, tales como cadenas con cruces, estrellas de David y demás nos recuerdan nuestras posturas espirituales. El problema es que la mayoría de estos elementos se convierten en amuletos y les damos más poder del que en realidad tienen.

Hay personas que se sienten indefensas sin su cruz, la estampita de su santo protector, su cristal preferido o cualquier otro amuleto de su preferencia. El amuleto pasa a ser Dios. Vivir pendiente de un objeto es limitar la Presencia Divina a ese objeto. Dios es Omnipresente: está aquí, allá y en todas partes.

Lo peor sucede cuando una persona extravía su amuleto o éste se le rompe. La mayoría de las veces esto se interpreta como un presagio de que algo malo va a suceder. Esta idea es producto de creer que la persona se encuentra sin su protección y que, en consecuencia, las energías negativas pueden afectarla.

Vivimos en un Universo Mental. “Todo lo que Creemos se hace Realidad“. ¿Por qué no creer entonces que el mejor amuleto con el que cuento es mi Naturaleza Divina? Nadie ni nada puede despojarnos de lo que somos realmente.

8. CREER QUE UNO PUEDE GUIAR A OTROS O QUE PUEDE SER GUIADO

Sentir que gracias a uno otras personas se iluminan o, al revés, que la presencia de otros nos devuelve la luz es pura ilusión del ego. La verdadera Guía es Interna, es tu Intuición, la Voz de tu Espíritu. Muchas veces esa voz coincidirá con lo que escuchas de afuera y pensarás que alguien te está guiando. Pero, apenas aceptes a alguien como tu ídolo, comenzarás a fabricar tu propia decepción. Ocurre lo mismo si alguien te ha entronizado y te ha tomado como líder; en algún momento los problemas de tu vida personal lo decepcionarán.

Todos aprendemos y enseñamos al mismo tiempo. Por tal motivo, es conveniente mantener una actitud receptiva hacia las señales que recibimos de nuestro entorno y ver qué resonancia producen en nuestro interior.

No eres el salvador ni la guía de nadie. Ninguna vida depende de tus conocimientos ni de tus esfuerzos. Esto es cierto también al revés. Nadie te rescatará ni te salvará, excepto tú mismo.

El mejor Guía con que contamos está dentro de Nosotros. Nos habla con voz suave y paciente, sin obligarnos a nada; nos indica siempre el camino más corto y más feliz, nos da la idea más adecuada y la respuesta que racionalmente no podemos encontrar.

Por eso, es conveniente practicar meditación y ejercicios de relajación para poder escuchar esa voz. Si vives de prisa, tenso, angustiado y con un ritmo acelerado, seguramente no oirás la “voz de tu intuición” y buscarás guías externas.

Hay personas que son muy positivas y estimulantes, y podrán ayudarte en un principio. Evita idolatrarlas y evita también ser idolatrado. Recuerda siempre que la “Guía más válida y acertada está siempre dentro de ti”.

9. CREER QUE LOS MAESTROS ESPIRITUALES SON AQUELLOS QUE NOS PROVEEN DE LA INFORMACIÓN TEÓRICA

Tendemos a caer muy fácilmente en la creencia de que las personas que nos enseñan son adelantados y que ya han superado muchas pruebas en su vida. En algunos casos, esto es totalmente cierto; en otros, no. El hecho de que una persona transmita una determinada información no la coloca en un grado superior. Debes recordar que cualquier forma de idealización o selectividad corresponde al terreno del ego.

Los verdaderos maestros espirituales son aquellos que nos ponen a prueba y vienen “disfrazados” de hijos, padres, jefes, amigos, enemigos, animales, plantas y demás. Son aquellos que nos traen problemas. Ellos son los que realmente nos enseñan las lecciones que tenemos que aprender porque nos ponen a prueba.

Todas las religiones del mundo enseñan que Dios es Amor, que vivir con Dios significa expresar Amor a los demás. Algunas personas asisten a templos, iglesias, o escuelas esotéricas, donde reciben esta información, pero luego van a sus casas y se pelean con sus familiares, critican a sus vecinos, odian a sus jefes, a los políticos, a los animales, a individuos de otras razas o culturas. Ellos todavía no han aprendido la lección y la vida los llevará a enfrentarse una y otra vez con la misma situación o persona… hasta que aprendan a mostrar amor.

Haciendo una comparación con la enseñanza tradicional, los líderes espirituales o religiosos son los “libros” que nos dan la información; las personas que nos traen problemas son los maestros que “nos toman el examen” para ver si pasamos la prueba o no.

Existe una Ley en el Universo: Todo lo que nos molesta, complica, enreda, o todo lo que odiamos, se nos “pega”. Esto ocurre hasta que aprendemos a amar la situación. Entonces, ese problema o esa persona se convierten en el maestro espiritual de ese momento.

10. CREER QUE UNO NO PUEDE ENOJARSE, TEMER, O SENTIR CUALQUIER OTRA EMOCIÓN NEGATIVA POR ESTAR EN EL CAMINO ESPIRITUAL

Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo. Mientras estamos en el plano terrenal, vivimos la sensaciones y las emociones de este plano. Algunas de ellas son muy placenteras, otras no.

El tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva de ciertas emociones no las hace desaparecer. Uno puede saber lo malo que es el enojo y, sin embargo, no puede evitar enojarse.

En realidad, uno sí puede evitar enojarse, o asustarse o angustiarse, pero eso exige un entrenamiento. Durante dicho entrenamiento, hay momentos en que podemos dominar la rabia y la ansiedad, y otros en los que nada puede calmarnos. Una vez que aparece el enojo, lo mejor es descargarlo de la manera más positiva posible. Es mucho peor reprimirse e intentar decir: “Todo está bien en mi mundo”, cuando uno internamente está sintiendo el deseo primitivo de querer atacar a alguien.

La mayoría de las personas que transitan el terreno espiritual son muy exigentes consigo mismas y pretenden erradicar completamente de sus vidas este tipo de reacciones. Esto no resulta desacertado pero se logra a través de un proceso. Sé amable contigo mismo y, de vez en cuando, date el permiso necesario para maldecir, golpear un almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor te resulte, todas las emociones negativas que te toca vivir.

La mayoría de los errores aquí enunciados están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego. El ego no puede desaparecer por que necesitamos de él para actuar en este plano. La “solución” es ponerlo alineado con nuestro Espíritu. Amablemente, le podemos decir al ego que: “A partir de ahora, deberá seguir las indicaciones de un nuevo Maestro amoroso, amable, paciente y permanente, que nunca juzga y que sabe que siempre estamos haciendo lo mejor que podemos”. Si seguimos las indicaciones de nuestro Maestro Interior, nunca podemos fallar.

Autor desconocido.


viernes 16 de julio de 2010

El Cambio, de la Ambición al Sentido

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Michael Joorgian es el director de la película El Cambio (con título original inglés The Shift), cuyo protagonista principal es el Dr. Wayne Dyer y en la cual se relata de una forma muy humana sus ideas sobre el sentido de la vida, las relaciones entre las personas y la siempre presente posibilidad de que todo puede adquirir un significado. Es una propuesta para volver a descubrir nuestro verdadero yo, nuestro propósito y la vida con sentido que es nuestra verdadera vocación.

Originalmente la película fue titulada De la Ambición al Significado (Ambition to Meaning) El Dr. Dyer explora el viaje espiritual que hacemos en la segunda mitad de nuestra vida; cuando buscamos un propósito que dé sentido a nuestra existencia y en el que aportamos una contribución única y personal al mundo.

Toda la vida hemos seguido el camino del ego; marcado por la ambición; la competencia y el esfuerzo. Cuando llega la madurez; es habitual encontrarse atrapado en un callejón sin salida. Al igual que un cambio en el viento o en la marea; el anhelo que sentimos en la mediana edad es una llamada a la renovación.

En esta película Wayne W. Dyer explora el viaje espiritual de la ambición al significado, mostrando el poderoso cambio de constuir en base al ego, lo que nos han enseñado desde edad temprana nuestros padres- de acuerdo a una sociedad que promueve el logro y la acumulación - en contraste con una vida basada en el significado, centrada en el servicio y en el dar.

Con las historias entrelazadas de un hombre de negocios, de una madre de dos hijos que busca su propia expresión en el mundo, y de un director que intenta hacerse un nombre, esta película entretenida no sólo inspira, sino que también nos enseña cómo crear una vida llena de significado y de propósito.
Enlaces
http://img337.imageshack.us/img337/4365/descargarq.png

miércoles 7 de julio de 2010

Andrew cohen - Viva la iluminacion

http://img704.imageshack.us/img704/9307/9780972957229.jpg

Las implicaciones de la iluminación son siempre revolucionarias. La profunda
revelación de eso que es lo Absoluto, si es lo bastante honda para liberarse,
reajusta por completo nuestra relación con la experiencia humana.

Pero esa sencilla verdad tiende a permanecer oscura para muchos buscadores, porque las implicaciones radicales de la iluminación son sobremanera devastadoras
para el yo separado, para el ego. Pero hay por ahí muchos maestros
espirituales que parecen negar esta verdad, sea porque no la han realizado a
profundidad en ellos mismos, sea porque sencillamente no quieren amenazar
el status quo.
.
En los diálogos que siguen he procurado mostrar la perspectiva, reacia pero
extáticamente liberadora, de la iluminación.
Mi propósito con este libro es esclarecer la naturaleza, de veras revolucionaria,
de esa perspectiva en relación con la experiencia humana en el mundo occidental bajo el umbral del siglo XXI.
Mi esperanza es que el impacto atemporal y siempre abrumador de
esta revelación sea capaz de ser sentido íntimamente, conocido intuitivamente
y visto directamente por el lector.
.
Una vez que el llamado del Verdadero Ser ha sido oído, no sólo con el corazón
sino también con la mente y la conciencia, no habrá vuelta al modo como han
sido las cosas.
Más pronto o más tarde nos percataremos de que ya no
tenemos elección, sino que hemos de concedernos la extraordinaria libertad de
andar hasta el fin del camino en esta misma vida.
Porque, después de todo, si hemos comenzado a ver a través del ilusorio mundo que el ego crea y hemos escuchado el llamado del Verdadero Ser a vivir nuestras vidas para un propósito superior, ¿qué otro remedio nos queda?
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Andrew Cohen
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