La libertad primera y última



El hombre que quiere mejorar nunca puede darse cuenta,
porque mejorar significa condenar algo y buscar un resultado,
mientras que el darse cuenta consiste en observar sin condenar,
sin negar o aceptar.
 Ese darse cuenta empieza con las cosas externas,
estando atento, estando en contacto con los objetos,
con la naturaleza. En primer lugar, se da un darse cuenta
de las cosas que nos rodean, una sensibilidad a los objetos,
a la naturaleza, y por ende a la gente, lo que significa la relación; seguidamente viene el darse cuenta de las ideas.

Este darse cuenta, esa sensibilidad a las cosas, a la naturaleza, a la gente, a las ideas, no significa inventar un proceso separado,
sino que es un proceso unitario.
Es una constante observación de todo, de cada pensamiento,
cada sensación y acción a medida que surge en uno.
"La libertad primera y última"

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