El Ego En El Camino Espiritual

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Ego sigfnica yo. Cuando decimos ego estamos refiriéndonos a un yo.

En realidad sólo hay dos yoes. Uno es el del alma con sus variados sinónimos: Maestro interior, Naturaleza de Buda, naturaleza de la mente, el Niño interno, la Luz, Conciencia, el Ser y un largo etc. El otro es el yo de la personalidad compuesto a su vez de multiplicidad de yoes (emociones negativas). Sólo se puede expresar un yo de cada vez y en cada momento. O expresamos alma o manifestamos los otros yoes. Es importante saberlo para la vida práctica e interesante para comprender las lecturas. El Ego, escrito con mayúsculas se refiere al alma, aunque a veces también lo escriben con minúscula. Por esto debemos poner atención al contexto para saber de que yo se está hablando. (ver El maestro interior, más adelante)

“El libro tibetano de la vida y de la muerte” Sogyal Rimpoché.

“P. 156…….Mientras no desenmascaremos al ego, este seguirá engatusándonos…..

P.157. Si emprendemos el camino espiritual es para terminar con la grotesca tiranía del ego, pero la capacidad de este para encontrar recursos es casi infinita y en cada etapa es capaz de sabotear y batir nuestro deseo de vernos libres de él. La verdad es sencilla, las enseñanzas son muy claras, pero, como he podido observar con gran tristeza en numerosas ocasiones, en cuanto empiezan a influir en nosotros y a motivarnos, el ego intenta complicarlas porque sabe que lo amenazan en lo más fundamental.

Al principio, cuando empezamos a sentirnos fascinados por el camino espiritual y todas sus posibilidades, hasta es posible que el ego nos aliente: ‘Esto es maravilloso, ¡es justo lo que te conviene! ¡Esta enseñanza es muy sensata!’.

Luego, cuando decimos que queremos probar la práctica de la meditación o hacer un retiro, el ego canturrea:’!Qué gran idea!, Yo también iré contigo. Los dos podremos aprender algo’. Durante el periodo de luna de miel de nuestro desarrollo espiritual, el ego no cesará de estimularnos: ‘Es maravilloso. Qué sorprendente, que enriquecedor…..’

Pero cuando entramos en el período que yo llamo de ‘fregadero de cocina’ del camino espiritual y las enseñanzas empiezan a hacernos profundo efecto, es inevitable que nos veamos cara a cara con la verdad de nosotros mismos. Cuando el ego queda al descubierto, se le pone el dedo en la llaga, comienzan a surgir toda clase de problemas. Es como si nos pusieran delante de un espejo del que no podemos apartar los ojos.

El espejo está absolutamente limpio, pero en él hay un rostro feo e iracundo que nos devuelve la mirada: el nuestro propio. Empezamos a rebelarnos, porque nos disgusta lo que vemos; incluso es posible que nos volvamos contra el espejo y lo rompamos en pedazos, pero sólo conseguiremos que haya cientos de caras feas que siguen mirándonos.

Cuando llega ese momento nos enfurecemos y protestamos amargamente; y ¿dónde está nuestro ego?. Montando guardia fielmente a nuestro lado, azuzándonos: ‘tienes toda la razón, esto es indignante e insoportable. No tienes por qué aguantarlo’. Y mientras lo escuchamos cautivados, el yo sigue conjurando todo tipo de dudas y desvaríos emocionales, arrojando leña al fuego. ‘¿Todavía no te has dado cuenta de que esta enseñanza no es para ti?. ¡ya te lo había dicho! ¿No ves que este maestro no te conviene? Después de todo, eres una persona occidental moderna, inteligente y culta, y las doctrinas exóticas como el zen, el sufismo, la meditación y el budismo tibetano pertenecen a otras culturas. ¿De qué te sirve a ti una filosofía que nació en el Himalaya hace dos mil años?’

Mientras el yo contempla regocijado como nos vamos enredando cada vez más en su telaraña, aprovechará el dolor, la soledad y las dificultades que sufrimos cuando empezamos a conocernos a nosotros mismos, para culpar a las enseñanzas e incluso al maestro.

………Sin embargo por mucho que se esfuerce el ego en sabotear el camino espiritual, si nos mantenemos firmes en él y trabajamos a fondo en la práctica de la meditación, poco a poco iremos descubriendo lo embaucados que estábamos con las promesas del ego, sus falsas esperanzas y sus falsos temores. Poco apoco empezamos a comprender que tanto la esperanza como el temor son enemigos de nuestra paz mental; las esperanzas nos engañan y nos dejan vacíos y decepcionados y los temores nos paralizan en la estrecha celda de nuestra falsa identidad. Asimismo vamos viendo cuán absoluto ha sido el dominio del ego sobre nuestra mente y advertimos que el ego, como un timador chiflado, nos ha estado estafando durante muchos años…….”


El Maestro interior. (Del “Libro tibetano de la vida y de la muerte”)

“Pag 159. Dos personas han vivido en ustedes durante toda su vida una es el ego, gárrulo, exigente, histérico, calculador; la otra es su ser espiritual oculto, cuya queda voz de sabiduría rara vez ha oído o atendido. A medida que vaya escuchando cada vez más las enseñanzas, las contemple y las integre en su propia vida, su voz interior, su sabiduría innata de discernimiento, que en budismo denominamos ‘percepción selectiva’, despertará y seguirá fortaleciéndose, y empezará usted a distinguir entre su guía y las diversas, clamorosas y cautivadoras voces del ego; empezará a regresarle el recuerdo de su auténtica naturaleza, con todo su esplendor y confianza.

Comprobará, en realidad, que ha descubierto en usted mismo su propio guía sabio. Puesto que éste o esta guía le conoce a fondo, ya que “es” usted, está en condiciones de ayudarle a salvar, con creciente claridad y humor, todas las dificultades de sus pensamientos y emociones. Su guía puede ser también una presencia continua, alegre, tierna, provocativa a veces, que siempre sabe qué es lo que más le conviene, y le ayuda a encontrar cada vez más salidas a su obsesión por sus confusas emociones y reacciones habituales. Conforme la voz de su percepción selectiva se vaya haciendo más y más fuerte y clara, empezará usted a distinguir entre la verdad de esa voz y los variados engaños del ego, y podrá escucharla con discernimiento y confianza.

Cuanto más a menudo escuche usted a ese guía sabio, más fácil le resultará cambiar sus estados de ánimo negativos, ver más allá de ellos, e incluso reírse de ellos como de los dramas absurdos e ilusiones ridículas que en realidad son. Poco a poco seguirá viendo capaz de liberarse cada vez más deprisa de las emociones oscuras que han gobernado su vida, y esta capacidad es el milagro más grande de todos. Terton Sogyal, místico tibetano, decía que en el fondo no le impresionaba que alguien pudiera convertir el suelo en techo o el fuego en agua; un auténtico milagro, decía, era que alguien pudiera liberar siquiera una emoción negativa.

… cuanto más le escuche, más orientación recibirá. Si atiende a la voz de su guía sabio, la voz de su percepción selectiva, y hace callar al ego, llegará a experimentar esa presencia de sabiduría, alegría y felicidad que es usted en realidad. Empieza en usted una vida nueva, absolutamente distinta a la de cuando se hacía pasar por su ego. Y cuando llegue la muerte, ya habrá usted aprendido en vida a controlar esos pensamientos y emociones que, de otra manera, adquirirán una realidad avasalladora en los estados de la muerte, los bardos.

Pag 175)….Nuestra naturaleza de buda por consiguiente, tiene un aspecto activo que es nuestro ‘Maestro interior’. Desde el momento de nuestro obscurecimiento, este maestro interior no ha cesado de trabajar por nosotros sin descanso, sin cesar de intentar llevarnos de vuelta al resplandor y a la espaciosidad de nuestro verdadero ser. Jamyang Khyentsé decía que el maestro interior nunca nos ha dado por perdidos, ni por un solo segundo. En su infinita compasión, una con la compasión infinita de todos los budas y todos los seres iluminados ha estado trabajando sin cesar por nuestra evolución, no sólo en esta vida sino también en todas nuestras vidas anteriores, utilizando toda clase de medios hábiles y todo tipo de situaciones para enseñarnos y despertarnos, y para guiarnos de vuelta a la verdad.

Cuando hemos rezado por la verdad y aspirado a ella y la hemos anhelado durante mucho tiempo, durante muchísimas vidas, y cuando nuestro karma se purifica lo suficiente, ocurre una especie de milagro. Y ese milagro, si somos capaces de entenderlo y aprovecharlo, puede conducirnos a la eliminación definitiva de la ignorancia……”

Del libro “Tratado sobre magia blanca”. Alice Bailey

En el contexto al que se refiere habla de Rayos de la creación, maestros, energías, etc.

“Quisiera señalar, sin embargo, que estos intrigantes frag­mentos de informaciones que a veces imparto y que algunos es­tudiantes parecen considerar como de importancia vital, son de mucha menor trascendencia que el mandato de vivir benévola­mente, expresar palabras gentiles y sabias y practicar el auto ­olvido. Los datos ocultos son leídos y observados; las instruc­ciones familiares son descuidadas y pasadas por alto. Nosotros, que trabajamos con aspirantes, frecuentemente sonreímos por la simplicidad y la falta de discernimiento que evidencian aque­llos a quienes enseñamos. Dígasele a un estudiante que practique con constancia la ley de benevolencia amorosa, y dirá que tra­tará de hacerlo, pero en su fuero interno lo desvirtúa, debido a la familiaridad del requerimiento, considerándolo a lo sumo co­mo una trivialidad necesaria. Dígasele al estudiante que se le darán algunas frases ocultas o alguna información sobre los Grandes Seres, y con ansiedad, excitación, satisfacción propia y com­placida curiosidad, se preparará para recibir la importante reve­lación. Sin embargo, el primer requerimiento es portador de in­formación oculta y le indica una ley que –si es seguida correc­tamente— lo conducirá a la libertad y liberación. El segundo concierne a los fenómenos, y este conocimiento no conduce al cansado peregrino a los portales del cielo. Es necesario que re­cuerden esto”.

Del mismo libro.

“Que el discípulo se aferre a la cola de la serpiente de la Sabiduría, y asiéndola con firmeza, que la siga hasta el centro más profundo del Aula de la Sabiduría.

Que no se engañe y caiga en la trampa que la serpiente de la ilusión le ha preparado, que cierre sus ojos al colorido arabesco de su piel, y sus oídos a la melodía de su voz.

Que perciba la joya engarzada en la frente de la serpiente, a cuya cola se aferra, y por su radiación atraviese las cenagosas aulas de Maya.”

“El despertar del Buda Interior”. Lama Surya Das. Pag 62 y siguientes.

“¿Qué es lo que en verdad ayuda a la transformación? ¿Se trata meramente de cambiarse las vestiduras o el estilo del peinado, o unirse a algún grupo que esta esperando que su mensaje cambie el mundo? ¿Podría ser, sencillamente, una cuestión de recibir algún mantra o iniciación; aprender a realizar el rito o el ritual adecuado, averiguar cómo meditar, hacer yoga, orar, respirar, cantar, tener sexo cósmico, ir al Himalaya, a Jerusalén, a la meca, al Machu Picchu, al monte Kailash, al monte Shasta, o encontrar el gurú perfecto? No creo que sea así.

¿O no resulta sumamente transformador, sumamente estremecedor penetrar los velos del autoengaño y de la ilusión y romper la cáscara del huevo de la ignorancia, para encontrarse con uno mismo? A través de una autoinvestigación sincera y de una introspección meditativa sin barreras, llevada a cabo durante un periodo de tiempo sostenido, uno puede derribar la cabaña que el ego ha construido, ingresando de ese modo en la mansión autentica del ser. Esto puede parecer desafiante, pero en realidad es más fácil de lo que se piensa.

No es útil esperar hasta que se disponga de más tiempo para la meditación, para la contemplación, porque eso puede no llegar a suceder nunca. Cultivar la espiritualidad y la conciencia tiene que convertirse en una vocación a la que dediquemos todo el tiempo y para la mayoría de nosotros eso tiene que tener lugar en el contexto de nuestra vida ordinaria aquí, en el hemisferio occidental.

No se necesita viajar a tierras distantes, buscar experiencias místicas exóticas, dominar mantas esotéricos ni tratados, ni cultivar estados extraordinarios, a fin de experimentar un cambio radical de corazón y de transformación interior. Hablando espiritualmente, todo lo que uno desea, aspira y necesita se encuentra siempre presente, accesible aquí y ahora, para aquellos que tengan ojos para ver. Se trata una vez más, del viejo adagio: No se necesita ver cosas diferentes, sino mas bien ver cosas diferentemente.

Ahora digo: que uno no ha visto nada hasta que no se ha colocado frente a frente consigo mismo. Entonces cada momento alberga el último milagro, dondequiera que nos hallemos.”

Conocernos a nosotros mismos y aprender a dejar hacer es el método, el medio más habilidoso. La espiritualidad es básicamente un asunto de autodescubrimiento.

¿Cómo puede haber paz en el mundo si nosotros, sus habitantes, no estamos en paz con nosotros mismos? Mientras siga habiendo una separación, entre “nosotros” y “ellos” yo y los otros, el conflicto permanecerá y la autotransformación será un mero sueño.


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2 comentarios

  1. Gracias por tu post, vaya que así es el ego y el camino a la liberación, a veces tan claro y otros llenos de sequedad espiritual, lo que es cierto una vez que oyes a tu Maestro Interior, no dejas de luchar, un abrazo.

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  2. Asi es Queoquia, cuando se inicia el camino no hay vuelta a tras asi se quiera, Un abrazo y gracias por tu comentario.

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