viernes 20 de noviembre de 2009

La Totalidad, Integrar La Sombra y Abandonar Las Máscaras






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Sinopsis / Descripción

Es triste como a veces nos encontramos con personas que se convierten igual que el guerrero, en presas de su propias máscaras. Carl G. Jung, psiquiatra suizo, señaló que todos tenemos partes de nuestra personalidad que reprimimos porque entra en conflicto con la forma en que desearíamos vernos. Los aspectos como las perdidas, la sexualidad, la ira, la ambición, la creatividad no encajan con la autoimagen pretendida, y al rechazarlos, los transformamos en nuestra sombra.

Las personas que han vivido un duelo por pérdidas significativas, -parte de nuestro proceso- es enfrentarnos a esa parte oscura que desconocemos y que recobra forma y a lo que Jung denomina sombra.

A edades tempranas, las criticas parentales, los comentarios ajenos, nos hacen formar un autoconcepto de nosotros mismos que posiblemente no sea el correcto, pero aprendemos a reprimir y bloquear aquellas partes que consideramos negativas de nuestra personalidad por temor a ser castigados o juzgados. La sombra se opone a nuestra personalidad consciente y fantaseamos con esta imagen ideal de nosotros mismos que para sostenerla, vivimos la vida usando diferentes máscaras, pero sin mostrarnos realmente como somos.

A veces pareciera que nos encontramos atrapados en dos escenarios: algunos por las circunstancias navegamos en la profundidad y oscuridad de nuestro mar interior, atrapados por el dolor y el sufrimiento y perdemos el deseo de salir a la superficie de la vida. Otros, desean vivir exclusivamente en la superficie del mar evadiendo las aguas profundas porque no quieren enfrentarse a esa parte dolorosa o por falta de valentía para integrar el dolor o el displacer. Ambos caminos nos llevan a la esclavitud, pues nos privan de la paz interior y por ende no podemos vivir nuestra totalidad. En la sombra podemos encontrar las raíces de los principales problemas emocionales, como la ansiedad, los sentimientos de culpa o vergüenza, la envidia, la ira insana y la actitud de victimización.

La sombra afecta poderosamente nuestras relaciones con otros, especialmente los más cercanos, como nuestras pareja o hijos. Una forma de saber acerca de nuestra sombra es a través de cómo reaccionamos ante otras personas. Cuando reaccionamos a los defectos de los demás, muchas veces es porque reconocemos en otros un defecto que nos molesta en nosotros mismos. De igual forma es cuando elogiamos alguna cualidad de los demás, nos conectamos con nuestra cualidad y nos hace elogiar una parte de nosotros mismos.

Una persona integrada se permite la flexibilidad. Sus emociones son sanas y su comportamiento constructivo. Se acepta incondicionalmente en todo momento, sin que ello signifique resignarse a no modificar cosas o cualidades de él mismo que le estén causando problemas. Sus relaciones se basan en la sinceridad y afecto genuino. Dan lo mejor de ellos sin ser esclavos del perfeccionismo. Son más asertivos y creativos al momento de buscar alternativas ante diferentes problemas.

Vivir sin máscaras es vivir en libertad, libertad para elegir responder a nuestra realidad, en lugar de reaccionar por aquellas cosas que nos atan al pasado, a nuestros temores y rencores. Es recuperar el caudal de nuestros recursos internos, de nuestras cualidades desconocidas y ponerlas a trabajar en beneficio de una vida más consciente, responsable y plena.

...No hay luz sin sombra, ni totalidad psíquica exenta de imperfecciones. Para que sea redonda, la vida no exige que seamos perfectos sino completos; y para ello, se necesita la "espina en la carne", el sufrimiento de defectos sin los cuales no hay progreso ni ascenso.

C.G. Jung, Sueños



lunes 16 de noviembre de 2009

Escenas Del Apocalipsis - Discovery Channel












Sinopsis / Descripción

Escenas del Apocalipsis se sirve de imágenes generadas por computador y entrevistas con geólogos, especialistas en bio-terrorismo, científicos y escritores para recrear cuatro escenarios diferentes que podrían conducir a una catástrofe de proporciones desconocidas.

El programa se cuestiona cómo la humanidad podría ser consumida por un fenómeno apocalíptico, que sería a su vez derivado de las acciones del propio hombre, de la fuerza de la naturaleza e incluso de fuerzas desconocidas y sobrenaturales.

Uno de los primeros escenarios presentados es el Apocalipsis generado por la erupción de un súper-volcán que reposa bajo la superficie del Parque Nacional Yellowstone, uno de los destinos vacacionales más populares de los Estados Unidos. Con el transcurrir del tiempo esto provocaría lo que los científicos denominan como “invierno volcánico”, una situación climatológica con condiciones similares a las de la Era Glaciar.

El segundo escenario apocalíptico presentado está relacionado con las acciones del hombre y el poder de destrucción de las armas nucleares. De acuerdo con el programa, hoy en día existen aproximadamente veinte mil armas nucleares. Si una detonación simultánea tuviera lugar, también ocurriría un “invierno nuclear”, similar al del caso anterior, que barrería cualquier vestigio de vida humana sobre la faz de la Tierra.

Escenas del Apocalipsis continúa con una tercera hipótesis que toma como punto de partida una previsión de la civilización maya. Dicha previsión mantenía que el mundo se acabaría el 21 de diciembre del año 2012. En este caso, la catástrofe sería causada por un microorganismo de fácil transmisión, que siendo totalmente resistente a los recursos de la ciencia, podría causar una epidemia global de proporciones inigualables.

El especial finaliza exponiendo un cuarto escenario: el ataque a la Tierra por parte de seres extraterrestres.



Discovery Channel - Profecías del 2012








Sinopsis / Descripción

[Discovery Channel] Profecías del 2012
Especial de una hora de duración que investiga las profecías y señales que apuntan al 21 de diciembre de 2012 como el día de un cambio cataclísmico global. Analiza los peores escenarios, científicamente válidos, que podrían ocurrir ese día.





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lunes 9 de noviembre de 2009

El Ego En El Camino Espiritual





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Ego sigfnica yo. Cuando decimos ego estamos refiriéndonos a un yo.

En realidad sólo hay dos yoes. Uno es el del alma con sus variados sinónimos: Maestro interior, Naturaleza de Buda, naturaleza de la mente, el Niño interno, la Luz, Conciencia, el Ser y un largo etc. El otro es el yo de la personalidad compuesto a su vez de multiplicidad de yoes (emociones negativas). Sólo se puede expresar un yo de cada vez y en cada momento. O expresamos alma o manifestamos los otros yoes. Es importante saberlo para la vida práctica e interesante para comprender las lecturas. El Ego, escrito con mayúsculas se refiere al alma, aunque a veces también lo escriben con minúscula. Por esto debemos poner atención al contexto para saber de que yo se está hablando. (ver El maestro interior, más adelante)

“El libro tibetano de la vida y de la muerte” Sogyal Rimpoché.

“P. 156…….Mientras no desenmascaremos al ego, este seguirá engatusándonos…..

P.157. Si emprendemos el camino espiritual es para terminar con la grotesca tiranía del ego, pero la capacidad de este para encontrar recursos es casi infinita y en cada etapa es capaz de sabotear y batir nuestro deseo de vernos libres de él. La verdad es sencilla, las enseñanzas son muy claras, pero, como he podido observar con gran tristeza en numerosas ocasiones, en cuanto empiezan a influir en nosotros y a motivarnos, el ego intenta complicarlas porque sabe que lo amenazan en lo más fundamental.

Al principio, cuando empezamos a sentirnos fascinados por el camino espiritual y todas sus posibilidades, hasta es posible que el ego nos aliente: ‘Esto es maravilloso, ¡es justo lo que te conviene! ¡Esta enseñanza es muy sensata!’.

Luego, cuando decimos que queremos probar la práctica de la meditación o hacer un retiro, el ego canturrea:’!Qué gran idea!, Yo también iré contigo. Los dos podremos aprender algo’. Durante el periodo de luna de miel de nuestro desarrollo espiritual, el ego no cesará de estimularnos: ‘Es maravilloso. Qué sorprendente, que enriquecedor…..’

Pero cuando entramos en el período que yo llamo de ‘fregadero de cocina’ del camino espiritual y las enseñanzas empiezan a hacernos profundo efecto, es inevitable que nos veamos cara a cara con la verdad de nosotros mismos. Cuando el ego queda al descubierto, se le pone el dedo en la llaga, comienzan a surgir toda clase de problemas. Es como si nos pusieran delante de un espejo del que no podemos apartar los ojos.

El espejo está absolutamente limpio, pero en él hay un rostro feo e iracundo que nos devuelve la mirada: el nuestro propio. Empezamos a rebelarnos, porque nos disgusta lo que vemos; incluso es posible que nos volvamos contra el espejo y lo rompamos en pedazos, pero sólo conseguiremos que haya cientos de caras feas que siguen mirándonos.

Cuando llega ese momento nos enfurecemos y protestamos amargamente; y ¿dónde está nuestro ego?. Montando guardia fielmente a nuestro lado, azuzándonos: ‘tienes toda la razón, esto es indignante e insoportable. No tienes por qué aguantarlo’. Y mientras lo escuchamos cautivados, el yo sigue conjurando todo tipo de dudas y desvaríos emocionales, arrojando leña al fuego. ‘¿Todavía no te has dado cuenta de que esta enseñanza no es para ti?. ¡ya te lo había dicho! ¿No ves que este maestro no te conviene? Después de todo, eres una persona occidental moderna, inteligente y culta, y las doctrinas exóticas como el zen, el sufismo, la meditación y el budismo tibetano pertenecen a otras culturas. ¿De qué te sirve a ti una filosofía que nació en el Himalaya hace dos mil años?’

Mientras el yo contempla regocijado como nos vamos enredando cada vez más en su telaraña, aprovechará el dolor, la soledad y las dificultades que sufrimos cuando empezamos a conocernos a nosotros mismos, para culpar a las enseñanzas e incluso al maestro.

………Sin embargo por mucho que se esfuerce el ego en sabotear el camino espiritual, si nos mantenemos firmes en él y trabajamos a fondo en la práctica de la meditación, poco a poco iremos descubriendo lo embaucados que estábamos con las promesas del ego, sus falsas esperanzas y sus falsos temores. Poco apoco empezamos a comprender que tanto la esperanza como el temor son enemigos de nuestra paz mental; las esperanzas nos engañan y nos dejan vacíos y decepcionados y los temores nos paralizan en la estrecha celda de nuestra falsa identidad. Asimismo vamos viendo cuán absoluto ha sido el dominio del ego sobre nuestra mente y advertimos que el ego, como un timador chiflado, nos ha estado estafando durante muchos años…….”


El Maestro interior. (Del “Libro tibetano de la vida y de la muerte”)

“Pag 159. Dos personas han vivido en ustedes durante toda su vida una es el ego, gárrulo, exigente, histérico, calculador; la otra es su ser espiritual oculto, cuya queda voz de sabiduría rara vez ha oído o atendido. A medida que vaya escuchando cada vez más las enseñanzas, las contemple y las integre en su propia vida, su voz interior, su sabiduría innata de discernimiento, que en budismo denominamos ‘percepción selectiva’, despertará y seguirá fortaleciéndose, y empezará usted a distinguir entre su guía y las diversas, clamorosas y cautivadoras voces del ego; empezará a regresarle el recuerdo de su auténtica naturaleza, con todo su esplendor y confianza.

Comprobará, en realidad, que ha descubierto en usted mismo su propio guía sabio. Puesto que éste o esta guía le conoce a fondo, ya que “es” usted, está en condiciones de ayudarle a salvar, con creciente claridad y humor, todas las dificultades de sus pensamientos y emociones. Su guía puede ser también una presencia continua, alegre, tierna, provocativa a veces, que siempre sabe qué es lo que más le conviene, y le ayuda a encontrar cada vez más salidas a su obsesión por sus confusas emociones y reacciones habituales. Conforme la voz de su percepción selectiva se vaya haciendo más y más fuerte y clara, empezará usted a distinguir entre la verdad de esa voz y los variados engaños del ego, y podrá escucharla con discernimiento y confianza.

Cuanto más a menudo escuche usted a ese guía sabio, más fácil le resultará cambiar sus estados de ánimo negativos, ver más allá de ellos, e incluso reírse de ellos como de los dramas absurdos e ilusiones ridículas que en realidad son. Poco a poco seguirá viendo capaz de liberarse cada vez más deprisa de las emociones oscuras que han gobernado su vida, y esta capacidad es el milagro más grande de todos. Terton Sogyal, místico tibetano, decía que en el fondo no le impresionaba que alguien pudiera convertir el suelo en techo o el fuego en agua; un auténtico milagro, decía, era que alguien pudiera liberar siquiera una emoción negativa.

… cuanto más le escuche, más orientación recibirá. Si atiende a la voz de su guía sabio, la voz de su percepción selectiva, y hace callar al ego, llegará a experimentar esa presencia de sabiduría, alegría y felicidad que es usted en realidad. Empieza en usted una vida nueva, absolutamente distinta a la de cuando se hacía pasar por su ego. Y cuando llegue la muerte, ya habrá usted aprendido en vida a controlar esos pensamientos y emociones que, de otra manera, adquirirán una realidad avasalladora en los estados de la muerte, los bardos.

Pag 175)….Nuestra naturaleza de buda por consiguiente, tiene un aspecto activo que es nuestro ‘Maestro interior’. Desde el momento de nuestro obscurecimiento, este maestro interior no ha cesado de trabajar por nosotros sin descanso, sin cesar de intentar llevarnos de vuelta al resplandor y a la espaciosidad de nuestro verdadero ser. Jamyang Khyentsé decía que el maestro interior nunca nos ha dado por perdidos, ni por un solo segundo. En su infinita compasión, una con la compasión infinita de todos los budas y todos los seres iluminados ha estado trabajando sin cesar por nuestra evolución, no sólo en esta vida sino también en todas nuestras vidas anteriores, utilizando toda clase de medios hábiles y todo tipo de situaciones para enseñarnos y despertarnos, y para guiarnos de vuelta a la verdad.

Cuando hemos rezado por la verdad y aspirado a ella y la hemos anhelado durante mucho tiempo, durante muchísimas vidas, y cuando nuestro karma se purifica lo suficiente, ocurre una especie de milagro. Y ese milagro, si somos capaces de entenderlo y aprovecharlo, puede conducirnos a la eliminación definitiva de la ignorancia……”

Del libro “Tratado sobre magia blanca”. Alice Bailey

En el contexto al que se refiere habla de Rayos de la creación, maestros, energías, etc.

“Quisiera señalar, sin embargo, que estos intrigantes frag­mentos de informaciones que a veces imparto y que algunos es­tudiantes parecen considerar como de importancia vital, son de mucha menor trascendencia que el mandato de vivir benévola­mente, expresar palabras gentiles y sabias y practicar el auto ­olvido. Los datos ocultos son leídos y observados; las instruc­ciones familiares son descuidadas y pasadas por alto. Nosotros, que trabajamos con aspirantes, frecuentemente sonreímos por la simplicidad y la falta de discernimiento que evidencian aque­llos a quienes enseñamos. Dígasele a un estudiante que practique con constancia la ley de benevolencia amorosa, y dirá que tra­tará de hacerlo, pero en su fuero interno lo desvirtúa, debido a la familiaridad del requerimiento, considerándolo a lo sumo co­mo una trivialidad necesaria. Dígasele al estudiante que se le darán algunas frases ocultas o alguna información sobre los Grandes Seres, y con ansiedad, excitación, satisfacción propia y com­placida curiosidad, se preparará para recibir la importante reve­lación. Sin embargo, el primer requerimiento es portador de in­formación oculta y le indica una ley que –si es seguida correc­tamente— lo conducirá a la libertad y liberación. El segundo concierne a los fenómenos, y este conocimiento no conduce al cansado peregrino a los portales del cielo. Es necesario que re­cuerden esto”.

Del mismo libro.

“Que el discípulo se aferre a la cola de la serpiente de la Sabiduría, y asiéndola con firmeza, que la siga hasta el centro más profundo del Aula de la Sabiduría.

Que no se engañe y caiga en la trampa que la serpiente de la ilusión le ha preparado, que cierre sus ojos al colorido arabesco de su piel, y sus oídos a la melodía de su voz.

Que perciba la joya engarzada en la frente de la serpiente, a cuya cola se aferra, y por su radiación atraviese las cenagosas aulas de Maya.”

“El despertar del Buda Interior”. Lama Surya Das. Pag 62 y siguientes.

“¿Qué es lo que en verdad ayuda a la transformación? ¿Se trata meramente de cambiarse las vestiduras o el estilo del peinado, o unirse a algún grupo que esta esperando que su mensaje cambie el mundo? ¿Podría ser, sencillamente, una cuestión de recibir algún mantra o iniciación; aprender a realizar el rito o el ritual adecuado, averiguar cómo meditar, hacer yoga, orar, respirar, cantar, tener sexo cósmico, ir al Himalaya, a Jerusalén, a la meca, al Machu Picchu, al monte Kailash, al monte Shasta, o encontrar el gurú perfecto? No creo que sea así.

¿O no resulta sumamente transformador, sumamente estremecedor penetrar los velos del autoengaño y de la ilusión y romper la cáscara del huevo de la ignorancia, para encontrarse con uno mismo? A través de una autoinvestigación sincera y de una introspección meditativa sin barreras, llevada a cabo durante un periodo de tiempo sostenido, uno puede derribar la cabaña que el ego ha construido, ingresando de ese modo en la mansión autentica del ser. Esto puede parecer desafiante, pero en realidad es más fácil de lo que se piensa.

No es útil esperar hasta que se disponga de más tiempo para la meditación, para la contemplación, porque eso puede no llegar a suceder nunca. Cultivar la espiritualidad y la conciencia tiene que convertirse en una vocación a la que dediquemos todo el tiempo y para la mayoría de nosotros eso tiene que tener lugar en el contexto de nuestra vida ordinaria aquí, en el hemisferio occidental.

No se necesita viajar a tierras distantes, buscar experiencias místicas exóticas, dominar mantas esotéricos ni tratados, ni cultivar estados extraordinarios, a fin de experimentar un cambio radical de corazón y de transformación interior. Hablando espiritualmente, todo lo que uno desea, aspira y necesita se encuentra siempre presente, accesible aquí y ahora, para aquellos que tengan ojos para ver. Se trata una vez más, del viejo adagio: No se necesita ver cosas diferentes, sino mas bien ver cosas diferentemente.

Ahora digo: que uno no ha visto nada hasta que no se ha colocado frente a frente consigo mismo. Entonces cada momento alberga el último milagro, dondequiera que nos hallemos.”

Conocernos a nosotros mismos y aprender a dejar hacer es el método, el medio más habilidoso. La espiritualidad es básicamente un asunto de autodescubrimiento.

¿Cómo puede haber paz en el mundo si nosotros, sus habitantes, no estamos en paz con nosotros mismos? Mientras siga habiendo una separación, entre “nosotros” y “ellos” yo y los otros, el conflicto permanecerá y la autotransformación será un mero sueño.


domingo 25 de octubre de 2009

La Aceptacion , liberar el sufrimiento






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Sinopsis / Descripción

La experimentación ha demostrado que, cuando tú aceptas la realidad tal como es, se produce un cambio interno que te libera del sufrimiento. Mientras que la no aceptación, de las situaciones, o de las personas tal como son, conduce a la lucha para tratar de cambiarlas, y, en este empeño lo único que puedes conseguir es aumentar tu cuota de frustración. Ten en cuenta que, a mayor terquedad y rebeldía, más intensa y traumática será tu experiencia de fracaso.

Tu presencia acá en la Tierra tiene un solo propósito: aprender a estabilizarte en la frecuencia de la felicidad interna, independientemente de lo que suceda en la realidad externa. Cada situación que se te presenta ha sido diseñada con la mira puesta en ese aprendizaje. Si tu mente se enfoca en oposición y rechazo, cuenta con que tendrás que vivir la experiencia completa, hasta superarla. Mientras que si aceptas de antemano aquello que crees que te puede causar sufrimiento, no será necesaria la vivencia, porque has invalidado su razón de ser, ya que nada tendrá para enseñarte.

El primer paso para disolver y transformar una posible condición indeseable es la aceptación. Pero si ya tus peores miedos han creado tu realidad presente, y ahora deseas que se disuelva esa experiencia, es necesario que te enfoques en descubrir cuál es la correspondencia que creaste para obtener esos resultados, y además hagas los ajustes necesarios en el mundo de las causas. Solo así podrás completar tu aprendizaje, liberarte del sufrimiento y trascender a una realidad más satisfactoria, creando nuevas oportunidades.

Para facilitar tu comprensión pondremos un ejemplo: cierta persona recibe dineros ilícitos, o no paga las deudas que contrae (acción en el mundo de las causas). Un día su mundo se viene abajo porque otro fulano lo estafa, o es víctima de un atraco, situación que le ocasiona pérdidas cuantiosas, que afectan su patrimonio y su futuro (la cosecha que recibe como resultado). Si él, en primer lugar hubiera sido estricto en la forma de obtener, o manejar sus recursos, nunca habría atraído la presencia del deshonesto, o del atracador de turno.

Una vez que los resultados se manifiesten, de nada servirá a este fulano lamentarse y sufrir. Su única opción, para trascender su nivel de miseria, es aceptar la lección, y preguntarse ¿qué he hecho yo para merecer esta experiencia? Una vez que comprenda cuál fue su error, en el mundo de las causas, y lo corrija adecuadamente, el aprendizaje estará completo y su realidad cambiará para procurarle una situación más favorable.

Hay hechos que podemos cambiar, pero hay otros que son inmodificables. Cuando no está en mis manos alterar una situación es porque hace parte de la pedagogía divina, diseñada para mi aprendizaje. Es obvio que si te colocas en posición de no aceptación a la voluntad del Creador, el camino que escoges estará bloqueado por el sufrimiento y el fracaso.

Pero tampoco la vida se trata de la inacción total y de la inercia, pues ese sería el extremo, opuesto, donde tampoco existe la sabiduría. ¿Cómo sé, si lo que yo hago está de acuerdo al plan divino? O, ¿si mi propósito va en oposición a la voluntad del Creador? Simplemente pregunto a la vida, si tengo el apoyo del universo, cada detalle debe fluir y encajar en forma perfecta. Por ejemplo: si deseo comprar un apartamento, a modo de pregunta inicio la acción de buscarlo y averiguar las condiciones para adquirirlo. Si el dinero fluye, mi esposa acepta el cambio, las condiciones que pone el vendedor son favorables y me siento bien en el sitio donde pienso mudarme etc., quiere decir que el universo me apoya, y puedo proceder a la compra del apartamento.

Si por el contrario, inicio la acción, pero nada fluye, sino que a cada paso encuentro diversos inconvenientes que atrancan mi propósito; entonces la respuesta es negativa: no te corresponde comprar ese apartamento. Sin embargo es permitido, por ley universal, que preguntes no menos de tres veces, y no más de siete. Si en el séptimo intento todavía el camino está bloqueado, lo indicado es que desistas. Permanece donde estás, y trabaja un poco más la aceptación y la comprensión de esa experiencia que ahora vives, todavía no superada.

Si deseas transitar por el camino del sabio, tu pregunta clave es: ¿qué necesito aprender de la realidad que estoy viviendo? Si tu actitud es la de enfocarte en luchar contra aquello que la vida te da, comprende que estarás rechazando tus mejores oportunidades de superación y aprendizaje, y además vivirás estancado en las arenas movedizas del dolor y del fracaso.




Gladiador










martes 29 de septiembre de 2009

La Sombra Oscura Del Ego - Eckhart Tolle





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Sinopsis / Descripción

(Por Eckhart Tolle)

En tanto eres incapaz de acceder al poder del Ahora, cada dolor emocional que experimentas deja detrás de sí un residuo de dolor que vive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado, el cual ya esta allí, y se instala en tu mente y en tu cuerpo. Esto, por supuesto, incluye el dolor que sufriste en tu niñez, causado por la inconciencia del mundo dentro del cual naciste.

El dolor acumulado es un campo energético negativo que ocupa tu cuerpo y tu mente. Si lo piensas como una entidad invisible con su propio derecho a existir, te estás acercando bastante a la realidad. Es el cuerpo del dolor emocional. Tiene dos formas de ser: dormido y activo. Un cuerpo-dolor puede permanecer dormido un 90% del tiempo. Sin embargo, en una persona profundamente infeliz, puede estar activo en un 100% del tiempo. Algunas personas viven casi enteramente a través de su cuerpo-dolor, mientras que otras tal vez lo experimenten solamente en ciertas situaciones, tales como en vínculos íntimos, o situaciones ligadas con pérdidas pasadas o abandonos, heridas físicas o emocionales, etc. Cualquier cosa puede dispararlo, particularmente si resuena con un patrón de dolor de tu pasado. Cuando está listo para despertarse de su estado de sueño, incluso un pensamiento o un inocente comentario hecho por alguien cercano a ti puede activarlo.

Algunos cuerpos-dolor son tremendamente desagradables pero relativamente inofensivos, por ejemplo, como un niño que no para de lloriquear. Otros son monstruos viciosos y destructivos, verdaderos demonios. Algunos son físicamente violentos, muchos otros son emocionalmente violentos. Algunos atacarán a personas cercanas o de tu entorno, mientras que otros te atacarán a ti, su huésped. Los pensamientos y los sentimientos que tienes acerca de tu vida se vuelven entonces profundamente negativos y autodestructivos. Las enfermedades y los accidentes muy a menudo son creados de ésta forma. Algunos cuerpos-dolor llevan a sus huéspedes al suicidio.

… Estate atento a cualquier signo de infelicidad en ti mismo, en la forma que sea – podría ser el cuerpo-dolor que se está despertando. Esto puede tomar la forma de irritación, impaciencia, un estado de animo sombrío, un deseo de lastimar, furia, queja, depresión, una necesidad de tener un drama en tu vínculo, y así. Agárralo en el momento en que se despierta de su estado de sueño.

El cuerpo-dolor quiere sobrevivir, tal como cualquier otra entidad que existe, y sólo puede sobrevivir si consigue que tú, inconscientemente, te identifiques con él. Entonces él puede levantarse, conquistarte, “convertirse en ti”, y vivir a través de ti. Él necesita conseguir su “comida” a través de ti. Él se alimentará de cualquier experiencia que resuene con su propia energía, cualquier cosa que cree un poco más de dolor en la forma que sea: furia, destructividad, odio, duelo, drama emocional, violencia e incluso enfermedad. De modo que el cuerpo-dolor, cuando te ha conquistado, creará una situación en tu vida que refleja de vuelta su propia frecuencia de energía para alimentarse de ella. El dolor sólo puede alimentarse de dolor. El dolor no puede alimentarse de dicha. Le resulta bastante indigesta.

Una vez que el cuerpo-dolor te ha conquistado, tú quieres más dolor. Te conviertes en una víctima o en un perpetrador. Quieres provocar dolor o quieres sufrir el dolor, o ambos. En realidad no hay mucha diferencia entre los dos. Tú no estás conciente de esto, por supuesto, y clamarás vehementemente que no deseas el dolor. Pero mira de cerca y encontrarás que tu pensamiento y tu actitud están diseñados para mantener el dolor, para ti y para otros. Si ESTUVIERAS verdaderamente conciente de ello, el patrón se disolvería, porque desear más dolor es locura, y nadie puede estar loco concientemente.

El cuerpo-dolor, el cual es la sombra oscura proyectada por el ego, en realidad le tiene miedo a la luz de tu conciencia. Tiene miedo de que lo descubran. Su supervivencia depende de tu identificación inconsciente con él, así como de tu miedo inconsciente a enfrentar el viejo dolor que vive en ti. Pero si no lo enfrentas, si no traes la luz de tu conciencia hacia el dolor, serás forzado a vivirlo una y otra y otra vez. El cuerpo-dolor puede parecerte como un monstruo peligroso al que no puedes soportar mirar directamente, pero te aseguro que es un fantasma insustancial que no puede permanecer frente al poder de tu presencia.

Algunas enseñanzas espirituales declaran que todo dolor es en última instancia una ilusión, y eso es cierto. La pregunta es: ¿Es eso cierto para ti? Una mera creencia no lo convierte en realidad. ¿Quieres experimentar dolor por el resto de tu vida y seguir diciendo que es una ilusión? ¿Eso te libera del dolor? Lo que nos ocupa en este caso es, cómo puedes hacer para darte cuenta y REALIZAR esta verdad – o sea, hacerla real en tu propia experiencia.

Así que el cuerpo-dolor no quiere que tú lo observes directamente y lo veas tal cual es. El momento en que lo observes, siente su campo energético dentro de ti, y lleva tu atención hacia eso, entonces la identificación se rompe. Una dimensión de conciencia superior ha entrado. Yo la llamo PRESENCIA. Ahora tú eres el testigo o el observador del cuerpo-dolor. Esto significa que ya no puede usarte simulando ser tú, y ya no puede alimentarse a través de ti. Has encontrado tu mayor fuente de fuerza interior. Has accedido al poder del Ahora.

Eckhart Tolle, El Poder del Ahora.





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lunes 28 de septiembre de 2009

Deja De Luchar - Andrew Cohen




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Deja de luchar

La mayoría de las personas se halla extraviada en lo que parece ser una incesante lucha y esfuerzo. Una lucha en contra de la experiencia del pensamiento. Una lucha en contra de los sentimientos que surgen. Una lucha en contra del movimiento del tiempo. Esto parece seguir continuamente. Puede que haya interrupciones momentáneas, breves instantes en que uno experimenta cierto alivio, pero esto generalmente no se prolonga por mucho tiempo, y luego la lucha se reinicia nuevamente.

Si podemos aprender a dejar de lado la lucha, descubriremos una libertad natural e inherente que ha estado allí desde siempre. Una parte considerable de la práctica espiritual guarda relación con aprender a dejar de luchar. Cuando hablo de dejar la lucha de lado, me refiero a estar dispuesto a soltar la relación rígida, temerosa y encapsulada en nosotros mismos que establecemos con nuestra experiencia. Esto requiere de mucho valor. A pesar del hecho de que muchas personas aseguran que desean liberarse, cuando de hecho se les da la oportunidad de dejar de luchar, la mayoría de las veces no desean hacerlo. No desean hacerlo, puesto que la lucha, por desagradable, dolorosa y limitante que sea, al menos proporciona un refugio seguro, un terreno conocido desde el cual funcionar. Se trata de ese lugar desde el cual uno siempre se reconoce a sí mismo.

Si estamos de verdad preparados para dejar ir la lucha, si estamos preparados para dejar de luchar de la forma en que hemos estado acostumbrados a hacerlo, debemos comenzar a hacer espacio para aquello que no sabemos. Debemos hacer espacio para aquello que no sabemos en relación a nuestra experiencia interna, y también en relación a nuestras vidas externas. Descubrimos el secreto de la Liberación al aprender experiencialmente lo que significa dejar de luchar. Y una vez que hemos experimentado lo que significa no luchar -aún si esto ha ocurrido por un breve instante-, debemos hallar el valor necesario para poner eso en práctica en la forma en que vivimos.

Descubrir la disposición a dejar de luchar es uno de los aspectos más difíciles de la práctica espiritual. Claramente. parece ser muy difícil para la mayoría de las personas captar la sutileza inherente a dejar de luchar, hasta el punto en que se transforme en un estado natural. Eso sólo puede ocurrir si es lo que deseas más que ninguna otra cosa en la vida.

Si se desea descubrir lo que significa dejar de luchar, uno debe estar dispuesto, en primer lugar, a examinar muy de cerca los motivos por los cuales uno lucha. No sólo luchamos por aferrarnos a sentimientos de éxtasis, recuerdos felices y experiencias gratas, sino que también lo hacemos para aferrarnos al temor, la morbosidad y la infelicidad. Luchamos por aferrarnos a lo que es placentero y también lo hacemos para aferrarnos a lo que es doloroso. Esta es una forma ciega, mecánica y muy condicionada de aferrarse a aquello que es familiar.

Lo que resulta revelador es que, cuando tenemos la suerte suficiente para experimentar lo que es no aferrarse, aún si la experiencia es positiva, casi siempre nos sentimos amenazados por sus implicancias. Cuando finalmente dejamos de luchar, lo que descubrimos es una profundidad desconocida. Dejar de luchar y experimentar esa profundidad es, muy frecuentemente, algo percibido como inspirador y tremendamente significativo, pero un estado demasiado demandante como para pensar en vivir toda nuestra vida en él.

Una de las revelaciones más impactantes que se presentan en la práctica espiritual genuina es descubrir cuán profundo es nuestro apego a lo conocido, y cuán escasa es nuestra real disposición a internarnos en lo desconocido. Es en esta revelación que vemos por nosotros mismos que el acto mismo de luchar, aún siendo desagradable, nos permite permanecer en un territorio que se presenta como básicamente seguro y protegido, puesto que es conocido.

Si somos sinceros en nuestro deseo de dejar de luchar, debemos interesarnos más y más en apegarnos a ninguna otra cosa que al logro perfecto de la libertad. La libertad significa paz, término, alegría y éxtasis. Realmente descansaremos cuando alcancemos ese punto en nuestra evolución como seres humanos, en el que finalmente estamos preparados a dejar de luchar y realmente dispuestos a internarnos en lo desconocido. Todo cambiará. Todo nuestro mundo interno y nuestra relación con la vida como un todo se pondrá patas arriba, simplemente porque estamos dispuestos a dejar de lado la lucha para siempre.

Pero hay más. Si tenemos suerte, la paz que hemos hallado al dejar de luchar no se transforma en un nuevo refugio seguro, otro punto de referencia estático. Se transforma, más bien, en aquello que nos da el valor para sumergirnos entusiastamente en la experiencia de estar intensamente vivos. Es muy importante comprender que hacer esto por entero significa más que un mero abandono de la lucha. Hacerlo por entero significa esto porque hemos dejado de luchar, y somos finalmente capaces de sumergirnos enteramente en la experiencia de la vida ¿Por qué? Porque hemos soltado todos los apegos a conceptos estáticos respecto a la paz y al descanso, y hemos descubierto una disposición a luchar de un modo enteramente nuevo. De hecho, para nuestra sorpresa descubrimos que experimentamos una atracción a luchar de un modo que no nos mantiene atados, sino que literalmente prende fuego al mundo.

El descubrimiento de esta disposición aclara algo que destroza todas nuestras ideas acerca del Despertar o la Iluminación: la Liberación final es hallada en mayor grado a través de interesarnos más en la vida misma que en librarnos de ella.

(Extracto de La Libertad no tiene Historia, por Andrew Cohen)


Deja de luchar, fluye, dejalo ya.

Se el mar, dejate atrapar y llevar por mis aguas. (L.Vence)




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sábado 26 de septiembre de 2009

Los seres que miden más de metro y medio y se creen serios y racionales, pero dan mucha risa - Ricardo Ros




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Si estás leyendo esta reflexión es porque eres una persona adulta. Los niños no leen estas reflexiones (aunque creo, por algunos emails que he recibido, que hay algunos adolescentes que sí lo hacen). Has crecido, has madurado y crees que ya no estás para tonterías, crees que toda tu vida tiene que estar marcada por la sensatez. Dejaste de ser niño hace mucho tiempo y ahora estás empeñado es ser una persona responsable, seria, formal, prudente, juiciosa, reflexiva, cuerda, consecuente, equilibrada, razonable, perseverante, decidida, tenaz, imparcial, resuelta y completamente madura.

Te voy a proponer algo para este domingo: vuélvete loco hoy. Haz lo que nunca has hecho. Vuélvete un niño. Juega hoy. Olvida los prejuicios, deja la lógica. Explora cosas nuevas.

No te tomes las cosas en serio hoy. Intenta ser como un niño, no saber nada excepto lo que oyes, ves, hueles y sientes. Deja de pensar. Deja de pensar en el futuro. Olvídate de lo que tienes que hacer mañana. Hoy es domingo, día de fiesta. Una silla puede ser un barco, una cama puede ser un columpio. Juega, relájate y disfruta. Cuando veas un pájaro volar, permíteles a tus ojos que vuelen con él, admíralo. Fíjate en esa flor. Juega con ella. Observa esa piedra que hay a tus pies. ¿Por qué no juegas con ella? ¿Desde hace cuánto tiempo que no te atreves a tirar una piedra al aire? No te digo que rompas un cristal, pero ¿a que te gustaría?

Vete a un parque y tírate al suelo. ¿A qué huele la yerba? ¿No te trae recuerdos de tu infancia? Tu infancia olía a tierra, a yerba, a charcos, a flores. Desde que mides más de metro y medio ya no hueles el suelo, tus sentidos han cambiado, has perdido el contacto con los olores de la naturaleza. ¿A qué huele ese árbol? ¿Cuánto tiempo llevas sin oler el musgo? ¿Recuerdas que las margaritas huelen?



Busca el aspecto gracioso de las cosas negativas. ¿Te puedes reír hoy de tus errores? ¿Qué pasaría si tus problemas te los tomaras a chiste? Ríete. Ríete mucho hoy. Todas las cosas, incluso las más negativas, tienen su parte graciosa. Busca esos aspectos irracionales, absurdos. Convierte las adversidades en una parte agradable del proceso.

¿Hay niños en tu entorno, hijos, sobrinos, vecinos…? Juega con ellos como si fueras otro niño. Deja de decir lo que está bien y lo que está mal, deja de hacer juicios de valor. Acércate a ellos sin prejuicios. Simplemente juega, métete en sus juegos, revuélcate por el suelo, ensúciate de barro, haz alguna insensatez. ¿Cómo, que tienes ya cuarenta años y que no estás para tirarte por el suelo? Por eso mismo, porque ya tienes cuarenta años y ya es hora de que recuerdes cómo era aquello.

Decía Horacio: “Mezcla a tu sensatez un grano de locura. Conviene hacer a propósito alguna locura”

Fuente



sábado 19 de septiembre de 2009

Spiral Dynamics, Wilber y la busqueda del desarrollo integral





Ken Wilber



Ken Wilber

Desde hace años, Ken Wilber ha popularizado un modelo denominado “Spiral Dinamics” basado en la obra de Clace Graves y desarrollado por Don Beck y Christopher Cowan. La idea central de dicho modelo es que el ser humano maduro pasa por serie de niveles de conciencia, que van transformando sus problemas existenciales. Cuando una persona se encuentra en un determinado nivel de conciencia, todo su mundo psicológico (sentimientos, motivaciones, ética, valores, creencias…) asume el aspecto propio de ese estado.

Spiral Dinamics considera que las personas se desarrollan a través de ocho estadios generales o niveles de conciencia (que algunos también denominan metamemes o vmemes). Un nivel de conciencia es un conjunto de memes interrelacionados, un sistema de valores, una visión del mundo, un principio organizador que impregna completamente las estructuras de pensamiento que puede expresarse en cualquier actividad humana (incluida la empresarial). Hay que tener en cuenta que los niveles de conciencia no son rígidos, sino olas fluidas, solapadas e interrelacionadas. Beck y Cowan utilizan colores diferentes para referirse a los distintos niveles de conciencia desde los que operan las personas (y desde mi punto de vista, los sistemas sociales).

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Los seis primeros niveles del modelo son “niveles de subsistencia” y están marcados por “el pensamiento de primer grado”. Al superar el nivel verde se produce el salto a lo que Wilber denomina pensamiento de segundo grado (holístico).

Los seis primeros niveles de conciencia propuestos por Spiral Dinamics son:

  • Beige (foco en el “yo”). Nivel arcaico-instintivo asociado a la supervivencia básica. En este nivel la prioridad son los alimentos, el agua, el calor, el sexo, la seguridad. Cuando una persona se halla en este nivel, su supervivencia depende de los sentidos innatos, de los hábitos, de los instintos… Se puede encontrar en las primeras sociedades humanas, en los recién nacidos, en los ancianos, en las masas hambrientas…
  • Púrpura (foco en el “nosotros”). Nivel mágico-animístico que polariza entre el bien y el mal. Las personas que se encuentran en este nivel buscan la armonía y la seguridad en un mundo misterioso en el que los espíritus mágicos pueblan la tierra. Se halla en el vudú, en el rencor, en los encantamientos, en las creencias y en las supersticiones mágicas… También se puede encontrar en el tercer mundo, en las bandas callejeras, en algunos equipos deportivos…
  • Rojo (foco en el “yo”). En este nivel emerge un “yo” ajeno al grupo, poderoso, impulsivo, egocéntrico y heroico. El mundo se presenta como una jungla llena de amenazas, en la que sólo hay dominantes y dominados (poder y gloria). Las personas que se encuentran en este nivel se expresan de forma impulsiva y se centran en ser fuertes. Sin duda, es el fundamento de los imperios y se halla en los reinos feudales, en los líderes de las bandas callejeras y, por supuesto, en algunas empresas.
  • Azul (foco en el “nosotros”). En este nivel la vida tiene un sentido, una dirección, un objetivo y un orden impuesto por un “Otro” todopoderoso, que impone un código de conducta basado en principios absolutistas y fijos (acerca del bien y el mal), que recompensa al que acata y castiga al que no lo hace. Esta asociado a jerarquías sociales rígidas y paternalistas, en el que sólo hay un modo correcto de pensar. En este nivel es importante la ley y el orden, el control de la impulsividad (a través de la culpa), las creencias literales y fundamentalistas, y por supuesto, la obediencia ciega. Se puede encontrar en el fundamentalismo religioso (sea el que sea), en los códigos de honor de la caballería y en las organizaciones burocráticas. De hecho este es el nivel de conciencia en el que se encuentran muchas empresas. Demasiadas.
  • Naranja (foco en el “yo”). En este nivel de conciencia, el “yo” escapa de la mentalidad azul del rebaño, y busca el significado de forma individual. Es un nivel experimental, objetivo, mecánico y operativo (científico). Para las personas atrapadas en este nivel, el mundo es una máquina racional que funciona según una serie de leyes que pueden ser aprendidas, dominadas y manipuladas en beneficio propio. Este tipo de mentalidad hace que las personas se encuentren muy orientadas a objetivos y al beneficio material. Por ejemplo, muchos entienden la política, la economía, o la empresa desde un enfoque puramente racional y científico. Es como si el mundo fuera un tablero de ajedrez en el que se venera a los ganadores. Se puede encontrar en la Ilustración, en Wall Street, en Taylor, en Max Weber, en los modelos de Porter, en los MBA’s clásicos, en los “líderes” de las empresas que han provocado la crisis actual (Stanley O’Neall, Charles Prince, Richard S. Fuld, James Cayne, Richard Syron, Ken Thompson… sólo por mencionar algunos), en la clase media emergente en todo el mundo, en la búsqueda del triunfo, en el materialismo integral…
  • Verde (foco en el “nosotros”). Este nivel de conciencia se centra en la comunidad, en las relaciones entre personas, en la sensibilidad ecológica… En él, el ser humano se libera de la codicia, del dogma y de la división. El respeto a los demás reemplaza a la razón, establece vínculos y uniones laterales y es contrario a las jerarquías. Pone énfasis en el diálogo y las relaciones, toma decisiones basadas en la conciliación y el consenso. Presta cierta atención a la armonía, la espiritualidad, y al enriquecimiento del ser humano. El nivel verde es igualitario, antijerárquico, con valores plurales, que defiende la diversidad y el multiculturalismo. Quizás uno de sus grandes peligros es la relativización de los valores (relativismo pluralista). Por lo tanto, es un nivel subjetivo y centrado en el pensamiento no lineal, que fomenta la cordialidad, la sensibilidad y el respeto… Se encuentra en la ecología, en el postmodernismo, en la psicología humanista, en la teoría de la liberación, en Greenpeace, en la defensa de los derechos humanos…

Una vez superados los niveles anteriores, el pensamiento de segundo grado se despliega, al menos, a través de dos grandes niveles:

  • Amarillo (foco en el “yo”). Es un nivel integrador (fluido-flexible) en el que la vida se presenta como un caleidoscopio de jerarquías, sistemas y formas naturales cuya prioridad principal gira en torno a la flexibilidad, la espontaneidad y la funcionalidad. El igualitarismo (verde) puede complementarse, cuando es necesario, con grados naturales de ordenamiento y excelencia, con lo que el rango, el poder y la dependencia del grupo se reemplazan por el conocimiento y la idoneidad.
  • Turquesa (foco en el “nosotros”). Este es un nivel holístico que proporciona una visión integral. Integra el sentimiento y el conocimiento mediante múltiples niveles entrelazados en un sistema. Genera un orden consciente y vivo que no se basa en reglas externas (azul) ni en lazos grupales (verde). Hay ocasiones en que desencadena la aparición de una espiritualidad que engloba la totalidad de la existencia (no necesariamente entendida de forma religiosa). El pensamiento turquesa utiliza todos los niveles de la espiral, es consciente de la interacción que se produce entre los múltiples niveles y detecta los estados de flujo que pueden aparecer en cualquier organización.


Para profundizar en Spiral Dynamics es fundamental leer:

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